Semana 14 – Esto no soy yo

Si si, y digo “esto” y no “esta” porque estoy hecha un auténtico zarrio (def. zarrio: Individuo, generalmente niños, mal aseados y mal vestidos). Y es que estar guapa, qué digo guapa, más bien presentable, durante el embarazo es una odisea a la que, todo sea dicho, no sé si tengo fuerzas para enfrentarme.

Hay varias cosas en las que he cambiado en los últimos meses y estoy que vamos, que no me reconozco ni yo. Paso a enumerarlas para regocijo vuestro y muy pesar mio:

  • Poco esclarecía: Estoy pasando una fase. Para los que no seáis castellano-manchego parlantes, decir que “ser poco esclarecío” significa ser guarro. Y es que no me puedo creer que a mi, digna hija de mi madre  (aquella señora que ordena los botes de comida por orden alfabético, que está con la mopa todos los días a las 6 de la mañana y que siempre siempre que te ve tumbada en el sofá te dice “¿Qué haces ahí tirada? levántate, haz algo, limpia algo“) me haya dado por convertirme al cerdicalismo. Al que tengo sorprendido es a Marido, que acostumbrado a sentir el yugo de mi mirada fulminante cada vez que dejaba dos minutos la chaqueta en una silla del salón, me ve ahora como una foca monje tirada en el sofá con una pila de platos por fregar y papelitos de chocolatinas a mi alrededor (si, ¿qué pasaa? ¿qué pasaaa? ehhh). Espero que cuando recobre un poco la energía todo vuelva a la normalidad y eche de la ventana de mi cocina a esa familia de arañas que se instaló en agosto.
Marido haciendo la cena en casa ayer por la noche

Marido haciendo la cena en casa ayer por la noche

  • Ese hambre voraz… Vale, lo reconozco, siempre he sido de buen comer, esto no es nuevo. Lo que si son nuevos son los ataques repentinos de hambre. El otro día volviendo del supermercado detecté con mi super olfato (super poder adquirido con el embarazo) un ligero olor a palomitas. Cuando llegué a casa busqué como una desesperada en todos los cajones de la cocina porque yo juraría que hacía unos meses habíamos comprado un paquete que nunca llegó a ver la luz. Y efectivamente ahí estaban. Las metí en el micro ansiosa por que pasaran los 2 minutos y me abalancé sobre la bolsa. Mmmmmmmmmmmm es que me estaban sabiendo a caviar de beluga. Iba por toda la casa deambulando metiéndome puñaos de palomitas en la boca cuando de repente se me cayó al suelo la bolsa. Juro que la vi caer a cámara lenta mientras yo gritaba “noooooooooooooooooooooo”. Me abalancé como una posesa sobre el suelo y me puse a zampar las que se habían caído como si no hubiera mañana. De repente me di cuenta de lo que estaba haciendo, recobré la compostura, recogí con toda la dignidad que pude las que quedaban y tiré la bolsa a la basura. No sin antes sacar una foto como prueba del delito.
La prueba del delito (si, Diego, estoy en la habitación, no me digas nada)

La prueba del delito (si, Diego, estoy en la habitación, no me digas nada)

Yo en el noveno mes de embarazo si sigo comiendo palomitas del suelo con ansia

Yo en el noveno mes de embarazo si sigo comiendo palomitas del suelo con ansia (Diez chikipuntos al que adivine la película)

  • Lloro. Madre mía qué disgustos que me llevo. Ayer estaba viendo vídeos en Youtube y encontré el concierto que va a dar Sabina en diciembre. Mira, me entró una llorera pensando que no podía ir… de estas en las que no puedes respirar porque se te suben todos los mocos a la nariz y te da hipo. Pero que me tiré como 20 minutos llorando a moco tendido pensando que claro, que llevo desde 1992 sin perderme ningún concierto (ni uno, repito, ni uno) y que claro, que mi madre y mi hermana iban y yo no,… vamos un disgustazo. Aunque pensándolo bien no es raro. También lloro mucho con el anuncio del perro que vuelve a su casa después de estar perdido (es de aquí de los estates), cuando le desteñí a Marido unos calcetines, cuando me equivoco rellenando un formulario en Internet, cuando no les queda helado de chocolate en el supermercado, cuando me salió mal la tarta tres chocolates, cuando me enteré de que la Kate Middleton sale de cuentas el mismo día que yo… Por si a alguno os gusta os dejo el link del concierto, causante de mi desconsuelo:
JOAQUIN SABINA

Pincha en la imagen si te gusta el flaco. Y si vas al concierto, no me lo digas

Y hay miles de cosas más: ahora vivo en mallas, me gustan las aceitunas, hago yoga, maquillaje ¿qué es eso?, como lo que me da la gana, voy al baño cada 5 minutos, el día que duermo del tirón se me escapa la lagrimilla,… pero aún así dicen que merece la pena ¿no?.

Cacahuete, espero muchos dibujos muy bonitos para colgar en la nevera todos los días de la madre.

Ana_v2

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3 comments

  1. Oh! El sentido de la vida! Trauma absoluto después del maratón clandestino de “El sentido de la vida”+”Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo…” con unos 7-8 añitos… Con los antecedentes que tienen, habrá que vigilar de cerca cuando se junten cacahué y garbancitx..

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