Semana 19 – Preñada=Empanada

Si, he tardado más de una semana en escribir ¿qué pasa?. Aunque no os lo creáis hay semanas en las que no me pasa nada de nada. Todo es monótono: estudiar/trabajar (porque ahora mismo no tengo muy claro si estudio o trabajo), comer, ver el canal de construcción de casas y dormir. La semana pasada fue así. Ni siquiera vinieron las chinas con sus hijos jodeores a la oficina. Estaba todo inquietánmente tranquilo. Tan tranquilo que algo tenía que pasar. Y pasó.

El caso es que el jueves estábamos mi amiga María y yo trabajando tan felices cuando de repente decidimos tomarnos un descanso (normalmente hacemos “descansitos” de media hora por cada 15 minutos que trabajamos) y nos pusimos a mirar entradas para un musical al que teníamos muchas ganas de ir. Después de una búsqueda intensiva a dos ordenadores nos dimos cuenta de que sólo quedaban entradas para el jueves por la mañana y nos dispusimos a sacarlas muy alegremente cuando se me activó una alerta en el cerebro: “esperaaaaaa, ese díaaa tenía que hacer algooooo. Mmmmmmmm ¿qué eraaa?” y entonces me acordé. Tenía la eco de las 20 semanas. Esa que es tan importante, de la que no te olvidas, porque además es en la que te dicen si el bebé es niño o niña.

Entonces, yo que soy muy espabilada y de reflejos rápidos le dije: “No te preocupes, que voy a llamar ahora mismo a ver si me cambian la hora y sacamos las entradas pal musical“.

Dicho y hecho, sin pensarlo dos veces llamé a la consulta, con tan buena suerte de que justo tenían un hueco para mi hoy lunes. ¡Me adelantaban 4 días la eco!. Así que llamé a Marido corriendo para decirle que estaba feliz, que veíamos a Cacahuete 4 días antes. Reproduzco más o menos la conversación:

Yo: -“Diego! que me cambian la hora de la eco al lunes!. Vemos a Cacahué 4 días antes“.

Marido: -“Pero, pero, ¿tu estás tonta? si el lunes estoy en Washington. Porque te recuerdo que trabajo en Washington“.

Yo: -“Ammmmmmm“.

Marido: -“Pero si además te dije que había estado trabajándome al capullo de mi jefe para que me dejara volver el miércoles y estar en la eco contigo. ¡Si me había cambiado los billetes de avión!“.

Demonio mosqueado

Diego hablando conmigo por teléfono

(A estas alturas de la conversación el tono de enfado de Marido iba en aumento y por mi cabeza se pasaban ráfagas muuuuuy difusas de Marido hablando: bla bla bla volverelmiercoles bla bla bla veramihijo bla bla bla ecografia)

Yo: -“Ammmmmmm“.

Marido: -“Anda maja, que ya te vale”.

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii (pitido que indica que te han colgado el teléfono).

Así que volví a llamar corriendo para intentar cambiar la cita otra vez y que no me cayera la del pulpo, con tan mala suerte de que hacía unos minutos le habían dado mi hora anterior a otra preñada.

"¡Asquerosa, devuélveme mi horaaaaa!"

“¡Asquerosa, devuélveme mi horaaaaa!”

En mi defensa tengo que decir que desde hace unas semanas estoy un poco… digamos espesa. Hago cosas rarunas poco propias de mi: he perdido dos chaquetas (perder ropa embarazada es mal porque tienes poca y es cara), me dejé una vela encendida y me fui al quiropráctico, me bajo a la oficina en zapatillas de estar por casa, fui al super a comprar filetes y volví sin los filetes,… Vamos, que fina lo que se dice fina, no estoy.

Yo cuando me dicen algo importante (se ve claramente que soy yo)

Yo cuando me dicen algo importante (se ve claramente que soy yo porque tengo pelete)

Para que Marido me perdonara hice lo que toda mujer hace para que su marido la perdone… Cocinar (guarros, que sois unos guarros). Así que me curré una bandejita de donuts caseros que pa qué os quiero contar. Y les puse mensaje para ver si se le enternecía un poco el corazoncito y me perdonaba.

Y buenoooo, parece que la cosa funcionó a medias. Le gustaron los donuts, pero me sigue mirando con cierto resquemor cuando nos cruzamos por el pasillo. Aunque el jodío no ponía esa cara de resquemor mientras se zampaba los buñuelos, todo sea dicho.

Os dejo una foto de mi obra maestra y de paso os aviso de que mañana colgaré el post de la semana 20 que será… chan chan… ¡un vídeo! Y ¿por qué un vídeo? porque ya sabemos si es un Cacahuete o una Cacahueta y la ocasión es tan especial que bien merece este despliegue de nuevas tecnologías.

Tengo una habilidad con la manga pastelera... (va sin segundas, guarros, que sois muy cochinos)

Tengo una habilidad con la manga pastelera… (va sin segundas, guarros, que sois muy cochinos)

Ana_v2

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