Semana 25 y 26 – La gimnasia y la manduca

Vale, sé que me habéis pillado y os he arañado una semana. Pero es que me he dado cuenta de que iba escribiendo con retraso y a este paso os retransmito mi parto con el título de “Semana 32”. Realmente estoy de 27 semanas, pero escribo cuando buenamente puedo (intento que sea una vez a la semana, pero hijos, no me da la vida). Para aquellos que están pensando: “Uuuuhhh, Pero esta chicaaa, si se  ha ido a vivir por ahí fuera y no trabaja. Trabaja sólo el marido. ¿Cómo que no tiene tiempo?” aclararos que NO. Que estoy haciendo mi tesis doctoral. Que me va a llevar 3 o 4 años (si, 4 años, no tardo meses como muchos me preguntáis. Son 4 años), que vivo pegada a la pantalla del ordenador y que tengo la casa más guarra que un palomar (menos mal que marido los fines de semana es muy cumplidor y deja los baños como los chorros del oro).

Una vez hechas las aclaraciones vamos a los temas que nos ocupan, que esta semana son dos:

1) La clase de gimnasia (o “nos han metido la bacalá*”)

No sé si recordáis que en el anterior post os decía que aparte de ir a yoga me había apuntado a una clase que se llama The final push con mi amiga la Rusa. Creo que no os he presentado todavía a la Rusa, pero hoy no va a ser el día porque tengo para hacer un post enterito sólo con ella. El caso es que nos apuntamos pensando que serían ejercicios de respiración. Yo me imaginaba tumbada en el suelo con música relajante y haciendo respiraciones rítmicas a la vez que la Rusa me masajeaba la espalda (¿No es eso lo que pasa en un parto?).

Íbamos las dos tan tranquilas a clase y cuando entramos vemos a un mujombre de 1,80m, con más bíceps que Stallone que nos dice que es la profesora. Nota mental: si la profesora de una clase de gimnasia es más grande que el 80% de los hombres que conoces, di que te has equivocado de clase y huye antes de que empiece. La Rusa y yo tampoco le dimos más importancia… hasta que empezó la clase…

Dios.

Madredelamorhermoso.

La que hemos liao pollito.

Resulta que la clase en cuestión es una especie de “Boot Camp”= “gimansia chunga” para preñetis en la que se simulan las contracciones del parto con ejercicios. Aquello era una mezcla entre un campo de concentración nazi y los entrenamientos de la Teniente O’Neil. Yo cuando nos vi a todas las panzudas apoyadas haciendo 90º en la pared a pulso, mientras la profesora gritaba: “Breaaaaaaaathe women, breatheeeeeeeeeeeeeeee“=”Respiren señoras, respireeeeeeeeeeeeeen” y a la Rusa más roja que la bandera de Japón, resoplando, pensé “¿Qué c*** estamos haciendo aquí?, a alguna con el esfuerzo se nos escapa el Cacahuete seguro“. Por mi mente pasaban imágenes de horror en las que nos poníamos de parto todas a la vez en aquella sala mientras el mujombre nos gritaba: “¿Qué sois huevonas o leonaaaaaaaaaaas?“.

Nótese que he tenido la amabildad de tunear la fotografía para ilustrar mejor lo que allí vivimos

Nótese que he tenido la amabilidad de tunear la fotografía para ilustrar mejor lo que allí vivimos

Al final sobrevivimos milagrosamente a la clase, no sin pasarnos dos días con agujetas y calambres en zonas poco convencionales que el pudor me impide nombrar (el chirri, vaya). Aún así, y haciendo caso omiso a mi instinto de supervivencia y al de mi hijo, hemos decidido continuar con la clase y volvemos otra vez el sábado.

Tenemos la intuición de que el parto va a ser más parecido a un entrenamiento espartano que a un momento de felicidad zen con pájaros y unicornios revoloteando alrededor nuestro, así que puestos a sufrir ¿por qué no empezar 3 meses antes? si total, como no estamos incómodas a penas ¿qué más da?.

2) La comida es mi amiga

Estoy teniendo una suerte que no me la creo. En todo el embarazo he vomitado dos veces, tengo la acidez prácticamente controlada y tengo mi método anti-estreñimiento infalible que ahora compartiré. Peeeero (siempre hay un pero) que mala es el ansia. Y es que cuando estás embarazada lo que tienes es ansia viva. Le pegarías un bocao al brazo de tu marido si lo tuvieras delante en un momento de bajona de azucar.

No sólo a las embarazadas les entra el hambre a deshora

No sólo a las embarazadas les entra el hambre a deshora

En mi caso, Dani se pone tó loco cuando tiene hambre, que suele ser por la mañana. Así que mi despertador particular me levanta a las 7:30h y hasta que no como algo, no para. La mañana es mi mejor momento. Para vuestra info suelo desayunar tostadas con tomate y aceite de oliva y un vaso de Nesquik tooooodos los días de mi vida, aunque si quisiera me podría comer un jabalí. Sería cómo Obelix en la prueba del restaurante (para los despistaos ver desde el minuto 5:30).

Después vuelve la fiesta a eso de las 12:30h (ayyy, si no ha nacido y ya es más americano que pa qué) y entonces ya no tengo tanta hambre. Como normal, un único plato de lo que haya hecho para ese día. Y por la noche… por la noche con tres hojas de lechuga y dos tomates cherrys voy que me mato. El estómago me llega hasta la campanilla y no me entra na de na. Este es mi súper método anti-estreñimiento. Con la ensalada y un vasico de zumo de naranja, vas como un gavete.

Esta es mi dieta diaria, con la que he engordao 6 kilarros, que básicamente consiste en comer cuando me lo pide el cuerpo. Pero hay días… hay días en los que de repente una imagen de chocolate con churros se me pasa por la cabeza o de madalenas de la Pascuala, o de cochinillo frito con alas volando hasta mi boca. Mmmmmmmmmmmm. Y entonces sólo hay una cosa que puedes hacer: o te lo comes o te lo comes. Si no ya vas con el pie torcido todo el día. Yo creo que te puede dar un aneurisma y todo si te guardas las ganas.

Para placer y disfrute de vuestros sentidos (y para que las embarazadas no nos sintamos culpables. ¡Solidaridad hermanas!) os pongo los caprichillos de los últimos días. Nota mental: No seguir leyendo si tienes hambre, porque te jorobo el día.

Ah pero ¿que todo esto no es sanísimo?

Ah pero ¿que todo esto no es sanísimo?

Marido... yo tengo excusa... ¿cuál es la tuya? XD

Marido… yo tengo excusa… ¿cuál es la tuya? XD

Ojo, tengo que decir que desde hace dos años no como azúcar porque me dan pájaras, pero no sé que me ha pasado con el embarazo que mato por los pancakes, las tartas, los helados, los donuts,… Dani va a salir golosón golosón. Afortunadamente, este país es la meca de la comida saludable (ironía. No pueden comer más guarradas). Y yo, pues me dejo llevar. Se llama inmersión cultural.

Ana_v2

 

 

 

* Expresión Castellano-Manchega que indica que te han engañado, pero bien engañado.

 

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2 comments

  1. Jujuju con esas clases el parto te va a parecer coser y cantar!!! Yo fatal con la comida cuando me entra hambre tengo que comer y eso es todo el diaaaa!! En la semana 27 ya iba por los 8kg, a ver la próxima visita! Que miedooooorrr

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