Mes 2 – Pedo malo

Tomaaaaa, tomaaaa, flipaaaa, flipaaaa. Hoy es un día grande en la casa Jarne-Cano porque el pequeñuto ha dormido 7 horacas del tirón. Así, sin pestañear.

Estoy que no quepo en mi de orgullo y satisfacción, aunque lo digo con la boca pequeña porque todos sabemos que basta que escriba un post sobre lo bien que duerme mi niño para que mañana se tire toda la noche con los ojos como ET y yo jurando en arameo.

Mami teta. Mami teta. ¿Estás despierta? Ehhh tuuuu

Mami teta. Mami teta. ¿Estás despierta? Ehhh tuuuu

Dormir tantas horas del tirón es todo un logro para el Morlaquen (nuevo mote cariñoso que le hemos puesto a Cacahuete porque come como un morlaco) porque, no es que no duerma, es que hace mogollón de ruido mientras duerme.

Las dos primeras semanas transcurrieron con normalidad: Diego como loco limpiando las juntas de los azulejos de la bañera (le dio el síndrome del nido a él en vez de a mi), yo llorando todos los días a las siete de la tarde sin motivo ninguno, el pequeño mamando, durmiendo y cagando,… vamos, lo normal cuando tienes un churumbel. Y de repente una noche, estamos durmiendo tan tranquilos y empezamos a oir gruñidos.

Diego en mi post parto

Diego en mi post parto

Gruñidos como de un animal siendo atropellado o como de un levantador de pesas o como de un cerdo en el matadero. Y no pararon en tooooda la noche.

Y fue ese día, en ese instante, cuando empezó nuestro calvario.

Imaginad 24 horas de un bebé gruñiendo, apretando los puños y con la cara roja/morada mientras tú entras en modo panic diciendo “esto no es normal, ¿o si?”, “esto no es normal, ¿o si?”. El patrón era siempre el mismo: gruñido, apretamiento, encogimiento de piernas y puños y PRRRRRR, pedaco del infierno con olor a col revenía. Imaginad eso cada tres minutos durante días y días y días. No sabéis el pestuzo que había en mi casa.

Lo primero que hice fue ponerme como loca a buscar por internet y salió la famosa palabra: CÓLICOS. Se supone que con los cólicos los bebés lloran desconsoladamente durante horas y horas sin motivo aparente… y este no era nuestro caso. El pobre Morlaquen sólo apretaba y gaseaba mientras gruñía, pero es un santo varón y no lloraba ni siquiera un ratito. Así que viendo que no encontraba lo que le pasaba y como buena madre primeriza me fui corriendo al médico: el doctor Taxman.

Si mi ginecólogo era un personaje, con el pediatra de Dani flipas. Es un señor majísimo que siempre va con camisas hawaianas bien metidicas por dentro del pantalón (ojo, que vivo en Chicago con temperaturas medias de 0º), un busca de colores en el cinturón y se parece muchísimo al señor Walsh, el padre de Brenda y Brandon de Sensación de Vivir.

Tengo que decir que llegué a su consulta después de haber sido paciente de la clínica pediátrica más pichi de Chicago en la que según estás entrando por la puerta huele a Calvin Klein Baby y una legión de enfermeras pesan, miden y toman la temperatura de tu churumbel mientras los médicos te miran con aire de suficiencia poniendo cara de huelemierdas cuando pasas por su lado.

Al ver que los pediatras de la clínica fashion no me hacían ni puñetero caso, encontré el teléfono del doctor Taxman por casualidad y cuando me planté en su consulta aquello era un poema:

Era un sitio oscuro y lúgubre con desconchones en las paredes, las enfermeras tenían bigote y había donuts medio comidos encima de las mesas. Pero ay amiguitos, no os dejéis llevar por las primeras impresiones porque el hombre dio exactamente con el mal de Danielico el delicioso y gracias a él disfrutamos de reparadoras horas de sueño y sonrisas de bebé por doquier. La conversación con el pediatra fue la siguiente:

Yo: -“Buenos días, verá, mi hijo gruñe y aprieta cuando se quiere tirar un pedo, pero claro, esto ocurre cada 2 minutos durante todo el día y la noche y bla, bla, bla, yo no se si es normal, bla, bla, bla”.

Taxman: -“Vale, lo primero que vas a hacer es tomarte un vodka”.

Yo: -“Mire no soy americana y creo que no le he entendido bien. ¿Qué tengo que hacer?”.

Taxman: -“Lo primero tomarte un vodka porque estás muy nerviosa”.

Yo: -“Ahmmm” (yo mirándole con cara de como-no-voy-a-estar-nerviosa-si-llevo-tres-dias-con-sus-tres-noches-sin-dormir-y-recien-operada).

Taxman: -“Y lo segundo te voy a explicar qué le pasa a tu hijo: Su estómago no es capaz de digerir y procesar bien la comida porque su sistema digestivo es muy inmaduro y no realiza bien la fermentación. Por eso los pedos le huelen tan mal. ¿Sabes qué es la fermentación? Yo se mucho de fermentación porque hago mi propia cerveza en la bañera de mi casa”.

Yo:- “Ahmmm” (ojiplática).

Taxman: -“Si, y ahora, vete a casa, dale estas gotas y no tomes lácteos mientras le das el pecho”.

Yo con otras madres al salir de la consulta del Dr Taxman

Yo con otras madres al salir de la consulta del Dr Taxman

Y se fue. Y oye, que fue mano de santo.

Dani poco a poco ha ido dejando de hacer los ruidicos y de apretar y nosotros hemos empezado a dormir.

Así que ya sabéis. La moraleja del día de hoy es: cuanto más raruno sea el médico que te atiende, más probabilidades hay de que te ayude con lo que te pasa.

 


Ayyyyyy que me duele, que me dueleeeee, que me dueleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.

PRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR (tiembla mi casa).

Uff, que agustito

Ana_v2

 

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