Mes 4 – Yo antes molaba

Es oficial. Yo antes molaba y ahora he dejado de molar.

Antes iba siempre con tacones. Me encantaba y podía ir todo el día con ellos sin que me dolieran los pies (el truco es un par de callos como un par de soles que te sale cuando los usas mucho. Eso te sostiene que da gusto y ni sientes ni padeces). Y además me gastaba mi buena pasta en comprar zapatos buenos. Era como una droga, nunca tenía suficientes.

Ahora voy en chanclas.

Ahora voy hecha un cristo. Entre que mis ex-vaqueros ya no me los puedo poner ni en la oreja y que aquí las peluquerías cuestan un ojo de la cara, algún día me van a dar limosna por la calle (que oye, no me vendría nada mal para comprar pañales).

Y todo esto estaría fenomenal y no me importaría si fuera una de esas madres abnegadas y entregadas en cuerpo y alma a su vástago.

El otro día estábamos hablando de eso en el güasap de preñadas/madres-recién-estrenadas que tenemos. El caso es que he descubierto que las nuevas madres nos dividimos en dos grupos: las disfrutantes y las añorantes.

Las disfrutantes son aquellas que son tan y tan y tan felices por haber tenido un cachorro que ya pueden haber cogido 20 kilarros, no dormir, ni comer, ni tener tiempo para c***r que ellas están felices de la vida y encantadas con su nuevo status. Nunca pondrán una pega a la maternidad, dios las libre, porque es sacrilegio decir que tu vida antes del bebé molaba mogollón.

Luego estamos las añorantes, entre las que me incluyo, a las que nos parece que criar a un Morlaquen es harto difícil, a la par que gratificante, pero a las que sin poder evitarlo se nos pone una mirada nostálgica cuando nos acordamos de aquellas vacaciones en Ibiza con tus amigas, los baños con sales los viernes por la tarde y las copas de vino con langosta (o queso frito, según estés en Miami o en San Clemente).

Para saber si eres una añorante o una disfrutante hay un método infalible. Todos los días, durante un microsegundo, mientras estás limpiando una caca explosiva, oyendo un lloriqueo a las 3am o cambiando por tercera vez un bodi vomitao pasa por tu cabeza la pregunta “¿Quién coño me mandaría a mi?“. Si la respuesta es si, eres una añorante. Si por el contrario te estás escandalizando y/u ofendiendo al leer estas líneas, eres una disfrutante.

Y no es malo ser lo uno o lo otro, de hecho, ¡cómo molaría ser una disfrutante! peeeero lo que no vale es sentar cátedra con temas como por ejemplo… la lactancia.

Va, que vienen curvas. Vienen comentarios comprometidos, irreverentes y socialmente poco o nada aceptados:

NO ME GUSTA LA LACTANCIA.

Dar el pecho me aburre soberanamente. Y vosotras pensaréis “¡EGOÍSTA! ¡MALIGNA!, ¡ERES MU MALA!“. Pues no. Si fuera egoísta ya habría dejado de dar el pecho al pequeño Morlac, que ya tiene 4 meses y se vale darle biberones.

Otras dirán “Claro, esta ha tenido problemas de lactancia y por eso lo dice“. Otra vez Ja pa vosotras. Mi lactancia ha sido estupenda: el Cacahué se agarró fenomenal al pecho y no tuve ni media herida ni medio dolor. Incluso tuve que parar de darle el pecho en dos ocasiones y en una semana o así recuperé la leche otra vez. ¡Ja!. ¡10 puntos pa mi!.

Simplemente no me gusta. Cuando doy el pecho Morlac y yo pasamos muchismo calor los dos ahí arrepegaos, no sabes si está comiendo mucho o poco y él no parece tener ningún problema en comer un pechote, un biberón o comerse a dios por los pies porque el jodío come lo que le eches.

Luego hay otra teoría de estas lactanciosas que básicamente viene a decir que si no le das el pecho a tu hijo no te va a querer y te va a repudiar y como nunca vas a haber tenido un vínculo con él, te va a meter en el primer asilo que encuentre en cuanto te equivoques un día de portal. Esta teoría no tengo manera de corroborarla porque es muy pronto, pero tengo que decir que Morlac y yo nos lo pasamos pipa persiguiendo a los pajaricos en la calle, cocinando a ritmo de jazz, haciéndo yoga juntetes, mordiéndonos los michelines el uno al otro y mirándonos con cara de amor absoluto antes de dormirnos abrazadicos. Así que si me repudia seré yo la que me vaya con las orejas gachas y el hatillo al hombro.

Aún así, le sigo dando el pecho porque oye, mientras siga teniendo leche ¿por qué no?, aunque disfrutarlo, no lo disfruto (a no ser que estemos viendo una peli que nos gusta y entonces sí).

Hala, ya me podéis llamar maligna en los comentarios.

Ana_v2

 

 

PD: Ya sé lo que piensas. Que hoy no he metido fotos. Chica, que estoy de vacaciones. Un respiro

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17 comments

  1. Pues creo que yo he pasado por las dos fases, y si te digo la verdad el primer año lo recuerdo durísimo. No dormir, no tener tiempo para mí entre el trabajo y la niña y encima mi hija no comía y le tuvieron que hacer pruebas y no dejaban que dejara de darle pecho porque era lo único que comía sin problemas. Está perfecta lo único que con poquito tiene suficiente 🙂 En resumen, al principio fue duro pero compensaba verla crecer, reír, jugar…

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  2. Jajajajajja, mi hermana era de las añorantes también!! Bueno, sigue siéndolo y el niño tiene ya 7 años…. muchas veces suelta su famosa frase de “Pero por qué no dormiría con bragas aquel día???” Pero, Anuski, se te nota que se te cae la baba a litros….a que si?

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  3. Yo antes también molaba, de hecho es la frase que mas me dicen últimamente, pero bueno, yo soy de las disfrutantes “de momeeeeento” porque a mi me da que esto es inestable y puede cambiar en un plis! Jiji

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  4. Que no 😛 que yo te entiendo, que en los primeros meses de sr. Oh! sudaba lo que no estaba escrito. Que además el jabato no hacía precisamente una toma cada 3 horas. No. Las hacía cada 2 y se podía pegar 15 o 45 minutos ahí, dándole al vicio.
    Por otro lado, te juro que ayer te iba a escribir en tus último post, a ver qué tal te iba, si es que ya te habías vuelto jarana del todo a base de lavarte los dientes com crema para pañal. Me alegra saber que sobrevives.
    At last, but not least, que puedas hacer nada con tu Morlac me provoca una intensa envidia.
    Y que conste que soy del team Añorante. Snif.

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    1. Bueno, Morlaquen también era vicioso de la teta. Ya apuntan maneras desde el principio. Tenemos dos rubios peligrosos.
      ¿Sabes que eres mi alma gemela catalana? Llevo 6 años sin comer atún porque me pasó lo mismito que cuentas en tu blog un verano en La Manga y a la gente a la que se lo cuento dice que es imposible tener alergia al atún. Somos one of a kind

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      1. Es el destino compañera, hay que tener molaquens jabatos para encontrarse. In my opinion, creo que lo del atún es una lotería, sí he vuelto a comerlo y no me ha pasado nada, pero he reducido el consumo bastante.

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