Mes 14 – A la guerra

¡Por fin ha llegado el buen tiempo a Chicago! Esto hay que celebrarlo por todo lo alto, porque el clima aquí es muy extremo. Tenemos unos 10 meses de invierno y 2 de verano, pero no es un verano fresquito de esos del norte. Es un verano húmedo, asqueroso, super caliente y pegajoso que llega de un día para otro y te pilla desprevenido.

Esto funciona así: Tú te pones tus vaqueros, tu jersey, tus botas, tu abrigo y tu bufanda. Sales al portal y le dices adiós al portero. Pones un pie en la calle y WTF* de repente ves a todo el mundo en pantalón corto y con gafas de sol porque hace 26º (cuando ayer a esa misma hora hacía 6º). Así que subes a tu casa a cambiarte. Bajas al portal, le dices adiós al portero, que se ríe por lo bajini porque ese día saluda a todo el mundo dos veces, y ya te vas a la calle. A morirte. Porque esto más que Chicago parece Tailandia. Como tenemos aquí el lago este enorme, los dias que hace 29 o 30º y una humedad del 90% te suda el cebollo que pareces un pepinillo en vinagre.

Pero a los chicagüenses nos da igual, después de diez meses sin ver la luz del sol, que estamos todos tan blancos que parece que nos lavamos con lejía, nos echamos a la calle como los toros en Pamplona y hay un ambiente erótico-festivo en todas partes que da gusto.

 

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No se si se aprecia muy bien, pero mientras escribo estoy viendo los fireworks que hacen en Chicago todos los miércoles y sábados del verano. Es bien porque son muy bonitos y tengo vistas VIP, y es mal porque toooodos los santos días despiertan al Pollo.

 

Con este panorama, y ante la perspectiva de estar encerrada con mi hijo en casa toda la santa tarde (eso es muerte y destrucción) empezamos a ser asiduos del parque que tenemos debajo de casa.

Esto es lo que os quiero contar. Aquí es dónde voy a profundizar.

Oh-Dios-Mio. No he visto tanta violencia junta y tanta rarunez nunca en mi vida. Yo no sé si los parque allí en España son iguales o es la idiosincrasia de este país, así que bienvenidos sean todos los comentarios contando experiencias porque yo vuelvo cada tarde ojiplática a mi casa.

Paso a relatar la fauna autóctona que habita en nuestro parque:

1) La madre chunga

Aquí no se comparte y punto. Los americanos tienen muy presente el tema de la propiedad privada y esto genera conflictos y tensiones propios del Sálvame Deluxe pero con niños de 2 años.

Hace dos días estaba una mamá muy peripuesta (creo que salía de trabajar, porque llevaba uno de esos trajes de chaqueta con falda a media rodilla, al estilo teresiana) y su hijo jugando con un monopatín. De repente otro niño, vio el monopatín.

Oh, oh. Juro que vi la escena a cámara lenta. El segundo niño se abalanzó sobre el primero para quitarle el monopatín y empezaron a pelearse. La madre peripuesta, horrorizada ante la escena, entró en modo panic y en vez de separar a las dos criaturitas que se estaban peleando, se puso a gritar: “El patín es de mi hijoooooooooo, no quiere compartiiiiiiiiiiiir, no quiere compartiiiiiiiiiiiiiiir”. Mientras sin ningún disimulo empujaba al niño “agresor”.

En ese momento, y viendo que la cosa era ya una pelea de tres y el que el segundo niño iba a salir mal parado, las demás madres avisamos a la otra madre. La pobre mujer estaba intentando dormir a su bebé y no se dio cuenta de la movida. Cuando vio como estaban haciendo la tijera a su hijo, dejó al bebé tirado en el carro (literalmente) y fue corriendo CON UN MONOPATÍN IGUALICO al objeto de la disputa.

Perooo... ¿No sabíais lo que era la tijera?

Perooo… ¿No sabíais lo que era la tijera?

Resulta que el pobre niño se pensaba que el otro le había robado el monopatín y fue a quitárselo.

La historia acabó con una madre humillada por la madre chunga, que trató al niño confundido de bestia parda.

Y Cacahuete y yo alucinaos, viendo el espectáculo, que sólo nos faltaban las palomitas. Yo que me paso el día diciéndole que nosotros compartimos, y mi pobre hijo va ofreciéndoles juguetes a todos los niños del parque… por lo visto esto debe estar pasado de moda y lo que hay que hacer es luchar a brazo partido por tus posesiones. Como en Juego de Tronos.

2) El niño mayor raruno

Todos los días disfrutamos de la compañía de Toby. En un parque infantil para niños de 1 a 5 años, choca un poco ver siempre a uno de 12, que ya tendría edad para estar morreando con las chicas de su edad o comprando playboys a escondidas.

El caso es que le hemos cogido cariño. Aunque al principio asusta.

A Toby le gusta hacer que tiene ataques epilépticos cerca de los grupos de madres. El primer día que bajamos y vi a un niño con espasmos, como una sardina fuera del agua, al lado de un grupo de madres que se reían y charlaban. Yo, parda de mi, fui corriendo y le pregunté: “¿Estás bien?” Y él decía: “Nooo, nooo”.

Mi cara debió ser un poema, porque una de las madres me dijo: “No pasa nada, es Toby, le gusta fingir que se desmaya o que le pasa algo cuando estamos aquí”. Acto seguido, Toby se levantó y fue a tirarse al lado de otro grupo de madres que también pasaron de él. Por lo visto todo el mundo conocía a Toby y su particular “afición”.

Al principio Dani se asustaba un poco, ahora ya pasamos por encima de él directamente si se pone en nuestro camino hacia el tobogán.

Desde aquí un llamamiento a los padres de Toby: a lo mejor hay que llevar a este niño a algún sitio a que se lo miren…

3) El niño asqueroso

¿Está mal odiar a un niño de 3 años? Es que yo odio un poco a uno.

El primer día que bajamos, vino un moco de tres años, con el pelo rizado y según vio a Dani le pegó un zas en la cabeza. Así, con la mano abierta y sin piedad.

Mi primer impulso fue ir a sacarle los ojos al cerdo asqueroso cochino  niño, pero mira, me pudo el pudor y viendo que la babysitter se disculpaba y se reía, puse una media sonrisa y seguimos con lo nuestro. A todo esto Pollo ni lloró del shock. Se quedó alucinao y hacía el gesto de porqué (pone las manitas juntas con las palmas hacia arriba).

Al día siguiente íbamos a la compra los tres. Marido, Pollo y yo. Tan felices. De repente, cual bala, apareció el niño cabrón. Se abalanzó sobre el carro de Dani, cogió una pelota que llevábamos en la cesta y la tiró a una fuente.

A todo esto la babysitter se reía y cuando vi que la muchacha no hacía ni medio amago de coger la pelota de la fuente, me pillé un mosqueo que no veas. ¿Pero qué le hemos hecho nosotros al cerdo asqueroso  ese? ¿Por qué nadie controla a ese ser pequeño? ¿Se puede dar una hostia reprimenda a un niño que no es tuyo?

Como no quiero que me detengan por sacarle los ojos a nadie, he decidido que cuando lo vea vamos a huir de él y asunto zanjao. Sólo espero que llegue el día en que Dani mida 1,90m y ese niño se quede canijo para azuzarle a mi Cacahuete. Verás qué risas nos vamos a echar. Juas, Juas, Juas.

Chaval, tú tontea ahora, que cuando mi hijo crezca te vas a cagar

Chaval, tú tontea ahora, que cuando mi hijo crezca te vas a cagar

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5 comments

  1. Yo es que no tengo mucha experiencia en parques. El otro día bajé por primera vez y un niño de unos cinco años me regañó por llevar a mi hijo descalzo y por no bajarle juguetes apropiados para su edad. Según él, el cubo que llevábamos era demasiado grande para el bebé, así que lo cogió y se puso a hacer un hormiguero. Cuando se tuvo que ir, me lo devolvió lleno de tierra y hormigas diciéndome que no se lo dejara al bebé y que cuidara bien de las hormigas que al día siguiente seguía construyendo el hormiguero. Y que no me olvidara de bajarle zapatos a mi hijo, pero que por si acaso iba a mirar si su madre tenía alguno de cuando él era pequeño 😮

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  2. En la guardería del mío también hay un niño asqueroso! Tendrá unos dos años, mientras que el mío solo tiene 9 meses, y el otro día lo pillé dándole patadas, como si tal cosa. La cuidadora intervino y lo alejó antes de que yo pudiera darle una paliza al pequeño monstruo, pero desde entonces cada vez que lo veo me dan ganas de darle una somanta de palos.

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  3. Uf, fauna. Aquí, en nuestro barrio, no hay parques para 1-3. Estan mezclados todos, a lo bruto.
    Con 3/4 años están los típicos brutos que ven a un niño de 12 meses que no camina y les falta tiempo para pisotearlo.
    Pero mi favorita es la madre-columpio, tienen tres niñatos-animales salvajes, que sólo se dedican a chillar y pegarse entre ellos y a correr para que los otros niños no consigan nunca el columpio/tobogán/balancín libre. Así que la mujer, harta de todo baja al parque la primera, coloca al más pequeño en el columpio de cesta, se apoya en donde sea con el móvil en la mano y se pega entre 2 y 3 horas con el niño colgando sin que nadie mas pueda usar la cesta y los otros dos, trolleando a cualquier bicho viviente.
    Son todos un amor.

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