Mi primer año

Mes 23 – Quién dijo miedo, mami

Hace mucho mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana, había una muchacha que tenía un blog.

Ella estaba embarazada, una embarazada muy cansina que vivía la vida a tope: se duchaba todos los días, se alimentaba de comida de verdad y no de sobras, hacía deporte (mogollón de deporte), salía por ahí a restaurantes e incluso se cortaba periódicamente las uñas de los pies… vamos, una vida de lujos.

Entonces un día tuvo un pollo rubio. Que comía. Y cagaba. Y dormía. Y lloraba.

Tuvimos nuestros más y nuestros menos, adaptándonos los unos a los otros y capeábamos el temporal como podíamos. La vida transcurría de forma más o menos tranquila en nuestra rutina diaria. Incluso escribía de vez en cuando en el blog contando mil y una tontunas.

Hasta que el pollo empezó a andar. Y empezó a hablar. Entonces perdió el “mojo”. Ya no hacía de reír con sus aventuras porque se le fundió el cerebro y el sentido del humor. Ya no tenía tiempo de escribir en su blog porque estaba muy ocupada corriendo detrás del mochuelo para que no se esnucara.

Yo creo que hay niños y niños. Están los niños tranquilos, que les das dos palos y juegan media hora. Tu máxima preocupación con esos niños es que 1) los palos sean suficientemente largos, para que sus pequeñas manitas prénsiles puedan agarrarlos bien, y así garantizar el desarrollo de su psicomotricidad fina y fomentar su creatividad y 2) que el pan de espelta que le das de comer no se te queme en el horno mientras mueres de amor viendo a tu hijo jugar con los palos.

Luego está mi hijo, que por razones de supervivencia (suya y de otros niños) no se le puede dejar un palo en la mano ni de culo. Podría enumerar una lista de 23 actividades peligrosas que he visto hacer a Pollo con un palo como intentar tirarse del tobogán de cabeza con el palo pegado a un ojo o intentar meterle en la cinturilla del pantalón el dichoso palo a otro niño (pero qué puñetas querría hacer???).

Podríamos decir que mi hijo es más de los que come salchichas campofrío, juega con el iPad y está a un tris de que le compre una correa de esas como a los perros, que yo, ignorante de mi, veía a los padres que llevaban así a sus hijos y pensaba “míralos, esto está fatal, llevar ahí al pobre niño atao como si fuera un animal. Qué poca vergüenza”. Ja. Ja. Ja. Pues mira tú por dónde que ahora no me parece tan mala idea.

El otro día en el chat de madres, una amiga enseñaba como su marido y su hijo de la misma edad que Pollo preparaban la cena y estaban cortando tranquilamente sus verduritas. Dios del amor hermoso! Resulta que hay niños que pueden estar cerca de un cuchillo sin que se les ocurra cogerlo y pinchar cosas, así, indiscriminadamente. Si llega a ser mi hijo recreamos la matanza de Texas en la cocina de mi casa. Que luego no veas tu qué follón para limpiarlo todo de sangre. Que se va muy mal de la ropa.

Otra de las cosas que es harto complicado es realizar actividades cotidianas normales como puede ser ducharse o poner una lavadora. por lo visto es una queja común en todas las madres, porque claro, mientras tú pones las bragas a lavar, va tu hijo, te abre un cajón y te saca la ropa.

En mi casa la cosa va así:

Yo.- “Cariño, voy a poner una lavadora. Te quedas aquí tranquilito leyendo tu libro y jugando con tus puzzles”

Pollo.- “Shiii mama” (Ahora solo dice “Shiii mama” , “All right!” y “Dame maíz”).

Yo.- Me voy con la mosca detrás de la oreja porque ha sido demasiado fácil alejarme

Silencio

Más silencio

Yo.- “Aquí está pasando algo fijo”

Y efectivamente. Cuando vuelvo a la habitación me encuentro que ha hecho una torre con sus bloques gigantes en el pollete de la ventana, ha trepado por ella y está el niño a unos dos metros del suelo sobre una mierda-estructura endeble mientras intenta abrir la ventana del cuarto, cosa que da mucho miedo porque vivo en un rascacielos.

Niño aquí subido. Todo muy normal

Recreación de los hechos. Niño aquí subido. Todo muy normal

Cuando tú ves eso, primero, te da un microinfarto. Después cuando te repones, una de dos: o corres para coger al vuelo al mochuelo o bien, como hice yo, te vas acercando muuuy despacio, como si hubieras visto a un gorila en Tanzania mientras caminas sola por la selva. Y le vas hablando leeentamente: “ma ma te va a co ger. No te mu e vas”. Así evitas que la hostia caída sea mayor. Porque cuando asustas a un animal se descontrola.

Así que como quiero seguir teniendo niño he optado por no dejarlo solo, porque el primer deber de un padre no es educarlo, el primer deber es mantener a su mochuelo con vida.

Muchos de vosotros pensaréis “Esta muchacha, qué exagerada. Si aplicara el método [cualquier método de esos modernos de ahora que van muy bien para los niños que se entretienen con palos] seguro que no tendría un hijo maleducao”.

Pero es que ese no es el problema. Mi hijo no es un maleducao. Dice “plis”, “thank you”, es cariñoso, te partes con él, es de un espabilao que da miedo y es obediente, hace caso de lo que le dices. El problema es que él tiene que experimentarlo todo y por lo que sea, parece que ni conoce lo que es el miedo ni el jodío tiene filtro.

Tengo que empezar a asumir que de mayor va a ser alimentador de tiburones, domador de tigres, desactivador de explosivos o como el señor ese que se dedica a andar por una cuerda de un edificio a otro sin red, ni arnés, ni nada. Que ahora que lo pienso, tampoco está tan mal. Por lo menos así se hace famoso y nos saca de pobres.

Mira mamá! Sin manos!

Mira mamá! Sin manos!

Ana_v2

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Mes 11 – El pollo gourmet

Estoy metida en un buen lio.

Todo empezó hace algunos meses, cuando el mochuelo empezó a comer comida de persona normal, y no alpiste. Por aquel entonces no sabía lo que se me venía encima y pensaba, ignorante de mi, que eso de alimentar a un pseudo-bebé de 6 meses iba a ser pan comido (nunca mejor dicho).

Así que nos plantamos una vez más en la consulta del Dr. Taxman y le preguntamos sobre la alimentación:

Yo.- Hola Dr. Taxman. Mire, el niño ya tiene seis meses, que digo yo, por lo que veo y por lo que oigo por ahí, que ya habrá que ir dándole cereales y frutas y esas cosas

Dr. Taxman .- Si

Yo.- ¿Si que?

Dr. Taxman .- Que le puedes empezar a dar comida

Yo.- Vale, pero… ¿dónde está esa hojita guay que tienen todas mis amigas en España en la que con una precisión milimetral te dice que tienes que darle 200 ml. de papilla de frutas cada día a la hora de merendar, y que no le des huevo hasta los 10 meses y sólo yema?

Dr. Taxman .-  No sé de qué me hablas. Dale lo que quieras

Yo.- ¿Lo que quiera? ¿Y si le pongo un chuletón? ¿Y si le hago unas lentejas estofadas?

Dr. Taxman.- Mira, si a mis pacientes indios les digo que su bebé no puede comer lentejas me queman la consulta

Si. Ese es mi pediatra (que me encanta por cierto), el pediatra torero.

Al salir de la consulta me di cuenta de que tenía dos opciones: O le pedía a mis amigas alguna de esas hojas mágicas dónde te explican todo fenomenal, punto por punto, o le hacía caso al hombre y empezaba a experimentar con el pollo cual rata de laboratorio. Y como una siempre ha sido de naturaleza caguetosa, me hice con todas las hojitas maravillosas esas en dónde te explicaban con pelos y señales cómo alimentar a un bebé para poner en práctica el modo alimentación made in Spain.

Empezamos como todo el mundo: Cereales, 2 cacitos por la noche, fruta para merendar, puré de verduras para comer,… lo típico.

Una noche, la noche de marras, estaba cenando sentada en el sofá con el pollo en brazos mientras veía Jane the Virgin. Yo siempre he sido muy cocinillas, pero desde que tengo al mochuelo, no me da la vida para cocinar, así que me estaba zampando un sushi. Pero de esos gordacos, rebozados, con gamba y cangrejo y bien de salsa de soja.

De repente miré a Dani sospechando… mmm ¿Con qué está jugando el niñooooo?? Pues si, ahí estaba mi hijo, con medio sushi en la boca relamiéndose y chupando el otro medio que llevaba en la mano. Me quedé muerta. ¡Traidor! ¡¡¡Sólo vienen ocho trozos y te has comido uno!!!

En ese momento, presa de un ataque de madre primeriza, dudé si llevarlo al médico o no. Claro, no es normal que un bebé de 7 meses coma sushi y, para más inri, llore como un gorrino si no le dejas comer más… Pero me contuve y nos quedamos en casa. Como era por la noche me pasé tooooda la noche en vela mirándole los bracitos por si le habían salido ronchas y le salía alguna alergia mientras dormía.

Dani a punto de atacar su fajita

Dani a punto de atacar su fajita

A la mañana siguiente el niño estaba más fresco que una lechuga, lo cual me hizo reflexionar… ¿Qué pasaría si me paso por el forro las hojas de alimentación y experimento con el mochuelo a lo loco?.

A partir de ese momento empezó la fiesta. La fiesta del gordopilismo.

Ayy maaaama, dame pan

Ayy maaaama, dame pan

Tengo un bebé que desde los 7/8 meses come pizza, fajitas, sandwiches, hamburguesa, carne, pescado, tortitas, todo, todo todo.

El sumum llegó el sábado pasado cuando compré unos solomillos de ternera y les eché un chorrito de aceite de trufa. Dani lo miró, lo olió, lo probó. Juro y perjuro que se debió comer como 100 gr de solomillo con trufa blanca. Ole ahí.

Pizza pa mi

Pizza pa mi

Ya lo dije el otro día. No tengo muy claro si lo estoy haciendo muy bien o si estoy firmando mi ruina culinaria, estando abocada a la exclavitud de hacerle comidas gourmet a este pollo exquisito que me ha salido.

Mujer exclavizada que se tiene que hacer los panes y las hamburguesas a mano para que su hijo no la eche de casa

Mujer exclavizada que se tiene que hacer los panes y las hamburguesas a mano para que su hijo no la eche de casa

Ahora el jodío no quiere la carne si no es con un trocito de trufa (que para el que no lo sepa vale 3$ el gramo), los espaguettis con tomate casero, el pescado rebozado con finas tiras de limón confitado y por supuesto, el sushi fresco, por favor.

Ana_v2

Mes 10 – El azote oriental

Hola, ya hemos vuelto oficialmente de las “vacaciones”. Pongo “vacaciones” entre comillas, por poner algo porque para mi estar de vacaciones es irte a una playa exótica a tocarte el potorro. En vez de eso, los que vivimos fuera nos vamos de vacaciones a casa. Volvemos como el turrón y cuando se pasa todo el maremagnum de visitas, idas y venidas y comidas familiares, te vuelves a tu casa real preguntándote porqué estás más cansada que cuando te fuiste y que dónde quedaron aquellos días recorriendo Vietnam, Camboya, Tailandia, París o Berlín.

Yo en algún lugar exótico del mundo mundial

Yo de vacaciones en algún lugar exótico del mundo mundial (encuentra a Wally)

 

Yo cuando voy de vacaciones a casa

Yo cuando voy de vacaciones a casa

Ahora ya hemos vuelto a nuestra rutina (gracias a dios, porque el pollo estaba asalvajao perdido y no había quien se hiciera con él después de pernoctar en tres casas distintas, con treinta personas rulándoselo de brazo en brazo).

La vuelta a casa ha traido varias novedades novedosas que os paso a contar:

Lo primero, y más gordo, es que nos tenemos que mudar. Después de dos años en nuestra casa preciosa, con las mejores vistas de Chicago, y que nos salió tirada de precio porqueyoqueseporqué, resulta que nos van a construir la tercera torre más alta de Estados Unidos justo debajo del salón. Pero vamos, que si pudiera sacar la mano por la ventana, la podría tocar.

Nos toca renovar el contrato justo cuando empieza la construcción, así que hemos decidido que no tiene sentido quedarnos aquí a ver cómo pollo y yo salimos locos por el ruidaco.

Con este percal, una que es muy apañada pensó: “oye, pues voy a enterarme a ver qué es eso del wallapop, y vendo alguna cosilla de bebé que me sobra, y así me lo quito de encima y de paso me saco un dinerico, para alimentar al niño, que nos come como una lima (eso da para otro post)”.

Y dicho y hecho. Esa misma tarde me instalé la aplicación y puse a la venta el Mamaroo, una hamaca de bebé futurista y molona, a la par que mostrencosa, que me ocupaba medio salón. El precio original del invento eran 300$ (na, una baratija) y yo,negocianta nata, lo puse en 99’90$ (ahí haciendo el lio mental a los compradores. Juas juas juas, soy maligna).

Recibí algunas ofertas hasta que llegó EL MENSAJE DEL AZOTE ORIENTAL.

El chino de Wallapop

El chino de Wallapop

Yo estaba loca de contenta porque el azote oriental parecía más que dispuesto a comprarme el cacharro. Primero empezaron los mensajes agradables: que si cómo funciona, que si los botones están bien, que si está limpio,… lo normal cuando quieres vender algo por internete.

Después de dos horas de paciencia infinita asegurándole que todo estaba bien, me pidió vídeos del aparatejo, para comprobar si “el motor hacía mucho ruido” porque el hombre estaba preocupado por si la hamaca despertaba a su bebé mientras soñaba con pandas. Así que la menda lerenda se pudo a grabar videos del cacharro mientras, con voz de teletienda, iba explicando sus virtudes.

Pero el azote oriental nunca estaba satisfecho, quería más vídeos y me enseñaba fotos de Mamaroos fakes diciéndome que esos estaban por 40$, que era una carera, que si tal que si cual.

A estas alturas de la tarde y después de 932 mensajes de Whastapp, el azote me tenía hasta las pelotas muy cansada, pero había decidido que ya que habíamos empezado la conversación yo vendía el cacharro a ese hombre como me llamaba Ana Rus… y no estaba equivocada. Quedé con él a última hora de la noche en mi portal (llamadme parda, pero me daba miedo quedar con un chino cansino por si me descuartizaba o me secuestraba o me violaba. Mmmmm, puede que la Rusa me esté pegando las chotunas). Y allí que apareció el azote: un chino de metro cuarenta gordopilo como él solo, que no cruzó ni una palabra conmigo. Prácticamente me quitó el cacharro de las manos y se piró en su Mercedacos.

Yo, que soy educada por naturaleza, me despedí diciendo: “Adios, azote oriental, si tienes cualquier problema no dudes en llamarme”. Y me subí tan feliz a mi apartamento con 90$ en la mano y una sensación de triunfo total (aparte de mucho alivio porque ya no tenía que volver a cruzar más mensajes con el chino chalado). Ainsss, no sabía lo equivocada que estaba:

2 minutos 15 segundos después de llegar a mi apartamento: bip bip:

Azote.- Me has engañado. Hay una pieza que está un poco suelta

Yo.- ¿Perdona?

Azote.- Mira. (Me manda una foto en la que el móvil del cacharro está un peliiiiiiiiiiin suelto)

Yo.- Pues mira, no me había dado ni cuenta. Ya lo siento

Azote.- Esto puede caérsele en la cara al bebé y desfigurarlo!!!

Yo.- (riéndome por lo bajini) Pues mira, yo lo llevo usando 6 meses y no he tenido ningún problema. Nunca, nunca se le ha caído en la cara a mi bebé, pero si no estás contento voy ahora mismo a recogerlo y te devuelvo el dinero

Azote.- Has atentado a mi honor, engañándome

Yo.- Hombre, azote, te he dicho que no me he dado cuenta, pero insisto. Voy ahora mismo a recogerlo y te devuelvo tu dinero porque me estás tocando las pelotas y a mi esto no me compensa por 90$ jadhljasdhsd

Azote.-  No te lo doy

Yo.- ¿Perdona?. No, no, no me has entendido, que me lo llevo y punto. Ahora soy yo la que no te lo quiere vender

Azote.- No. Quiero que me devuelvas 10$

Yo.- Que no, que ahora no quiero vendértelo. Que voy a tu casa y me lo llevo

Azote.- No sabes dónde vivo y no te lo voy a dar, pero quiero que me devuelvas 10$

A todo esto eran las 8 de la noche y había quedado a cenar. El chino me estaba tocando la moral de una manera supina, así que al final hice un pacto con él: le devolvía 10$ pero nunca, nunca, nunca más iba a volver a saber de él, ni me iba a escribir, e iba a borrar mi teléfono. Además le daría los 10$ por paypal para no verle el careto de chino feo y gordopilo nunca más.

La conclusión que he sacado de todo esto es: 1) no hagas negocios con orientales porque son cansinos y 2) ojalá hubiera podido ir a recogerlo. Tenía un plan: coger le cacharro, devolverle el dinero y ponerme a pegarle golpes al Mamaroo hasta destrozarlo delante de él. Juas, juas, juas, me imaginaba a mi mismo rollo Thor, to loca y acabando mi numerito con una frase lapidaria: “Cuando quieras, vuelves”.

Ana_v2

Mes 8 – El regalado

Hace una semana fue el cumplemes del pollo: 8 mesezacos ya. ¡Madre mía! ¡Si parece que fue ayer cuando os contaba lo de las clases con la mujhombre. Y ahora míranos, metiendo los dedicos en todos los agujeros que pillamos y dando mordiscos al sushi de su madre en cuanto me doy la vuelta (mmm ¿debería llevarle al hospital cuando hace eso? pone cara de feliz y grita “ehhhh” después de comer makis).

Esta semana he estado reflexionando. Resulta que en el chat de supermadres que tenemos he leído comentarios del tipo: “Estoy muy estresada, porque vienen mis suegros a ver al bebé” o “no sé cómo hacer para que la gente no toque al bebé“. Ostras. Revelación. Resulta que no van a ser normales mis deseos de dejar al niño con algún vecino desconocido.

Nosotros que estamos tan faltos de cariño, que hasta bajamos al Marianos (el super) a ver si con un poco de suerte alguien nos roza en un pasillo estrecho.

Resulta que la gente normal se estresa porque tienen visita y porque se supone que un mochuelo tiene que estar con sus padres. Sin embargo, yo me paso el día solipandi con el cacahué y más de una vez se me ha pasado por la cabeza la idea de llamar a la puerta de mis vecinos gordacos de al lado y dejárselo dos horillas. Si total, yo que soy muy vieja’l visillo me he dado cuenta de que no trabajan porque siempre están en el gimnasio o en el spa Si sólo son dos horillas de ná mientras me corto las uñas de los pies, que me van a confundir con un águila imperial.

También he tenido deseos de llamar a su puerta y decirles que he tenido una emergencia y que me tengo que ir corriendo, que si me lo pueden cuidar, y en realidad quedarme en casa viendo series y comiendo chips ahoy y palomitas de caramelo (que es lo que se come aquí). No soy tonta, me pondría los cascos para que no me oyeran.

Una segunda opción que barajo es dejárselo a la china de la ventana. Sé que ella lo cuidaría como si fuera su nieto porque somos super amigas.

La china de la ventana es una mujer que hay (literalmente) detrás de una ventana en el sótano de mi edificio. Es la que recoge los paquetes y cose los bajos de los pantalones. Es como mi segunda madre aquí porque me dice cosas como “tu tener ojeras negras. Ir a dormir” o “tu gorda. Antes de embarazo tu más delgada”. Hay días de invierno que si hace mucho frío me bajo a ver a la china de la ventana para que me cuente novedades: cuántos paquetes le han llegado hoy, quién se muda, quién ha pedido cosas al sexshop y esas cosas que se hablan con las chinas de las ventanas. Esa es una buena candidata a quedarse un rato con Danieluski porque con lo bacín* que es, estaría encantado.

Hola china de la ventana. Muy bien, china de la ventana. Te dejo aquí a Dani, china de la ventana. Adios, china de la ventana

Hola china de la ventana. Muy bien, china de la ventana. Te dejo aquí a Dani, china de la ventana. Adios, china de la ventana

A la rusa la he descartado como cuidadora eventual porque nuestra relación está algo tensa. Hoy tenía que venir a tomar café a mi casa y le cancelé el plan porque Diego está muy constipao. Reproduzco la conversación:

Ana: -. Oye Rusa, mejor que no vengáis hoy porque Diego está malo. Tiene mocos, tos, fiebre y le tengo durmiendo en el otro cuarto y no le dejo que se junte con nosotros. Parece un leproso.

Rusa: -. Dios mio, dios mio, dios mio, dios mio. ¿PERO CÓMO HA COGIDO LA LEPRA?

Ana: -. No, no, que era un decir, que no tiene lepra.

Rusa: -. ¿Pero tiene lepra o no tiene lepra?

Ana: -. No, no, no tiene lepra, era una broma.

Rusa: -. ¿Una broma? ¿Haces bromas con la lepra?

Ana: -. No, era un decir. No tiene lepra.

Rusa: -. No tiene gracia

Y ya no me ha vuelto a contestar a los mensajes.

Diego visto por la Rusa

Diego visto por la Rusa

Ya verás la cara de la la china de la ventana cuando se encuentre un “paquete sorpresa” en forma de cacahuete mañana por la mañana…

Ana_v2

*Bacín: Dícese de aquella persona cotilla, catacaldos y metomentodo

Mes 7 – Mi marido dice

Mi marido me ha dicho esta mañana: “Cariño, estás muy estresada”. Ja Ja Ja. Me descojono.

Yo en mis dentros he pensado que menos mal que solo estoy estresada, porque podría estar muchísimo peor. Podría estar persiguiendo gatetes por el parque o bailando en bolas en el supermercado y la gente diría: “Mira, esa es la chica del 45, la que te he contado. Si, esa que vive sola con un bebé que llora, esa, esa. Pobrecita, pero mira, mira que bien baila”.

Resulta que hace 4 semanas me puse mala. Y justo hace 4 semanas Dani empezó a llorar. Mucho. Todo el rato. Os hago un resumen de mi semana:

SEMANA LLORO

Lo primero que hice fue llevarle al médico y por supuesto, desde el momento en el que entramos por la puerta, el muy camelador asqueroso empezó a hacer monerías y caricias al Dr. Taxman. Yo mientras le miraba con cara de: “Tú, niño del demonio. Esta me la vas a pagar. Me debes tres dibujos de colgar en la nevera y dos collares de macarrones por esto”.

Con semejante panorama, os podéis imaginar lo que nos ha dicho el médico: que al niño no le pasa nada de nada. Y me volví a mi casa con cara de gilipollas mientras miraba de reojo al retoño, que me hacía pedorretas mientras le montaba en el coche. Y ¿sabéis lo que pasó después? Pues eso, que según entramos por la puerta de casa volvió el llanto infernal. Para callarle le di lo primero que pillé: los mandos de la tele y los juegos de la xbox, que sé que le gustan. Y mientras miraba como rechupaba las cajas, que tienen más mierda que un palomar después de tres mudanzas, reflexioné que hay mogollón de cosas que hago fatal y aún así las sigo haciendo porque no me da la vida para estar en todo.

Así que señoras, sacúdanse el sentimiento de culpa, porque yo me confieso:

  • Confieso que dejo a Morlac jugar con cosas peligrosas, como la cuerda de las cortinas. Ayer mismo estaba bajando la cuna un agujero y mientras sujetaba con mis pies el somier y apretaba tornillos con las dos manos, me asomé a ver qué estaba haciendo el pollo porque estaba muy calladico. Así le encontré y le dejé seguir (la otra opción era soltar la cuna y selpultarme un pie).
Mama, no mires que estoy ocupado comiéndome cositas pequeñas

Mama, no mires que estoy ocupado comiéndome cositas pequeñas

  • Confieso que he dormido en sábanas meadas. Va venga, que levante la mano la que no haya dicho “esta tarde cambio las sábanas” después de un chorro-pis y se ha acordado del pastel cuando estaba muy agustete metida ya en la cama.
  • Confieso que he sacado al pollo a la calle en pijama alguna vez, si tenía prisa y el pijama era apañao.
  • Confieso que me he vuelto una cochina desde que tengo un polluelo. Yo antes era una señora de mi casa, que cocinaba lentejas todas las semanas y que pedía para reyes una olla express. Ahora vivo a base de sushi y rollitos de gamba del super de abajo. Si alguno tenéis curiosidad por ver mis cenas, os sugiero que me sigáis en Instagram. Abstenerse la gente que no le gusta ver fotos de comidas guarreras, food lovers y amantes de la comida sana.
  • Confieso que a veces me hago la sorda para que vaya marido a atender al mochuelo. Juis juis juis, soy super malvada.

Y hago mil cosas más chungas, pero no las quiero contar aquí por si alguno llamáis a los servicios sociales. No me quiero arriesgar.

En mi defensa, tengo que decir que me puse mala hace 4 semanas y por llevar este ritmo de vida tan relajado (ironía, ironía) no me he recuperado todavía. Incluso me he puesto un poco peor.

Ayer mismo subí del gimnasio y cuando estaba en la ducha me empecé a marear mucho mucho. Como estaba sola y me daba miedo caerme, salí a cuatro patas de la bañera y me vestí en el suelo peeero, me quedé ahí tirada.

Cada vez que levantaba la cabeza me mareaba mucho mucho mucho, pero si me quedaba tumbada boca arriba, me encontraba bien. Y de repente sonó el timbre. Tenía un problema gordo: Dani y la nanny estaban en la puerta y tenía que abrirles, pero no me podía levantar porque todo me daba vueltas y me caía.

Así que decidí ir reptando boca arriba mientras gritaba: “Voy, que estoy mareadaaaaaa, que no me levantooooo”

"Voyyyyyyy, que estoy mareadaaaaaaaaaaa. Estoy yendoooooooooo"

“Voyyyyyyy, que estoy mareadaaaaaaaaaaa. Estoy yendoooooooooo”

A la pobre nanny casi le da un infarto cuando me vio así y llamamos al médico.

Vino un señor de unos 50 años con mucho bótox y mazao. Como uno de HMYV venido a menos y viejuno, que me palpó las piernas y me dijo “You look, amaaaaazing” (“Te veo muuuuy bien”) y me dijo que tenía vértigos porque se me habían ido los mocos a los oídos.

Me dio unas pastillitas y por lo menos me pude levantar.

En fin, ¿estresada yo? ¿de qué? Menuda tontería.

Ana_v2

 

 

Corremos para ayudar

Hola a todos. Hoy en vez de contaros una tontuna me pongo seria.

El domingo Dani y yo corremos una carrera para ayudar a familias de niños con problemas. Corremos apoyando a dos asociaciones: Little City, que trabaja e investiga el autismo en niños, y Ronald McDonald House Charities, que ayuda a familias que necesitan comida y alojamiento y que tienen niños enfermos.

En nuestro caso, decidimos donar una cantidad de dinero a esta asociación porque nos ayudó cuando Dani estuvo en el hospital.

A los tres días de nacer Dani se puso malito: no quería comer, se le hinchó mucho la tripa, estaba muy decaído,… así que los médicos decidieron ingresarle en la UCI neonatal. Os podéis imaginar el disgusto… recién parida, agotada física y emocionalmente, tu bebé lleno de cables y tú lo único que quieres es achucharle… Afortunadamente todo fue un susto y al final no le pasaba nada, simplemente tenía muchos muchos gases y el estómago muy hinchado, pero el mal rato que pasamos no nos lo quita nadie.

La Asociación Ronald McDonald nos ayudó mucho. Nos dejaron una habitación dentro del hospital para que pudiéramos dormir allí mismo y ducharnos sin tener que irnos a casa (nos turnábamos para estar con Dani porque sólo podía estar uno de nosotros con él por las noches). Además, nos visitaba un psicólogo y un asistente social para ver cómo estábamos. Sobre todo, estaban preocupados por mi, porque no me había dado tiempo a recuperarme del parto tan horroroso que tuve.

Su labor fue estupenda. Nosotros tuvimos suerte porque al final sólo fue un susto, pero pudimos ver y vivir muy de cerca el trabajo que hacen con los padres de los niños que están enfermos. Salimos del hospital teniendo muy claro que teníamos que ayudarles de alguna manera.

Y por fin se ha presentado la oportunidad: organizan una carrera con fines benéficos en la que los beneficios van para la asociación que elijas. Nosotros hemos donado a las dos asociaciones que os he comentado al principio, pero he abierto una página en la que se pueden hacer donaciones directamente a la asociación Ronald McDonald. Me he marcado un límite de 100€, que creo que es bastante asequible, así que cualquier aportación es bienvenida. Se pueden donar 3€, 5€, 10€,… lo que cada uno considere. Con un pequeño esfuerzo se puede ayudar mucho mucho mucho…

ATENCIÓN: Los que habéis entrado a donar habéis visto que hay una donación mia de 3$. Sólo quería que supiérais que ese pago es para probar la plataforma. Nuestra donación la hicimos en el momento de registrarnos en la carrera. No soy tan cutre de pedir participación habiendo donado yo 3$.

¡Animaos y ayudadnos a ayudar!

Pincha aquí para hacer tu aportación

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Mes 6 – DECÁLOGO DE CRIANZA DE LA NO CRIANZA

Bua, si me descuido se me pasa un mes y se me junta este post con el del mes 7. ¿Te imaginas qué follón? Tener que escribir dos post el mismo día,… Así que me he dicho pues voy a actualizar el blogs, aunque lleve un retraso del carajo con unas diapos que tengo que hacer (un saludo para Balta!) tardo solo un momentito en contar cualquier tontuna.

Noto mucha tensión entre las madres modernas de hoy en día.

Que si mi teta es mejor que la tuya, que si yo porteo, tu porteas, el portea, que baby-led-comopalosdezanahoria es mejor que los purés…

El caso es que a mi me da corte opinar porque yo estoy haciendo justo lo contrario de lo que están haciendo todas y a la vez todo lo que hacen todas. Vamos, que en cuanto a la maternidad soy anárquica total y hago lo que me va surgiendo, libremente, así sin filtro, ni pies ni cabeza. No he leído ningún libro de cómo criar bebés, ni veo vídeos de pediatras, ni leo folletos. No sigo ningún método de crianza. Ni viejuno, ni última moda trending topic. No estoy ni a favor ni en contra de cogerlo en brazos, de no cogerlo, del colecho, del duerme en tu cuna, de teta a tope, de nada de teta.

Vamos, que me da todo un poco igual. Aquí mi amigo Misifú (nótese que llamo a mi hijo por cualquier nombre indiscriminadamente) come que se las pela, duerme como una marmota y se porta que da gusto, así que me deja experimentar con él todo lo que a mi me de la gana. Yo me huelo que esto es una cosa de suerte, y que va mucho en el carácter del niño, pero por si acaso voy a contaros mi…

DECÁLOGO DE CRIANZA DE LA NO CRIANZA

Tema preocupante 1: La comida

Super Cachuete dejó la teta cuando tenía 5 meses y medio, sobre todo porque me dejó más seca que la mojama.

Por razones misteriosas mi leche no le sentaba bien y tenía muchos pedos del infierno que se le atravesaban, así que el pediatra que le da al drinking me dijo que hiciera una dieta estricta sin lácteos. La dieta le fue genial a Cacahué, pero yo casi muero cuando a los 3 meses de no tomar leche, ni queso, ni yogures, ni derivados me empezaron a doler los huesos. Llegué a tal punto de no poder levantarme del sofá o de la cama porque se me doblaban solos los tobillos (flipa).

¿Y todo esto por qué? Pues porque el Dr. Taxman miraba mucho por la salud del cachorro pero muy poco por el de la madre y se le olvidó decirme que una dieta de este tipo debe ir acompañada de suplementos de calcio, vitamina D y hierro. No os quiero ni contar el verano que me he pasado haciendo como que tenía fuerza cuando en realidad estaba pa chopped (pero chopped del malo, de ese que tenía la cara de Mickey).

¿Soy maligna por no seguir dando el pecho? Pues hombre, yo diría que no. Nuestro pequeñuto toma biberón con leche de fórmula (el anti cristo según algunas madres) y también come de todo. Pero cuando digo de todo, es de todo. No seguimos ni el método tradicional de purés, ni el baby-led-comepalosdezanahoria.

Nuestro pediatra no nos ha dado ninguna recomendación de alimentación. Según él, un bebé de 7 meses puede comer prácticamente de todo. Así que con estas instrucciones tan explícitas hemos empezado a hacer nuestras combinaciones místicas para darle de comer, con un éxito tan rotundo, que el amigo come desde aguacates enteros con la mano, hasta pan de ayer revenío, pasando por los purés de toda la vida con la carne que tengan de oferta en la carnicería. De hecho lo que nos preocupa es que está tirando a gordopilo y vamos a tener que pararle para no acabar con una foca-monje de niño

Dani y yo haciéndonos arrumacos en el sofá (yo también estoy estuoenda como podéis ver)

Dani y yo haciéndonos arrumacos en el sofá (yo también estoy estupenda como podéis ver)

Por cierto, para las puristas del baby led weaning no, pero para el resto de las mortales que disfrutamos viendo como los polluelos comen puré de patata de toa la vida, os recomiendo esta máquina chulísima que me he comprao. Cuece, tritura y descongela todo en uno sin ensuciar nada. ¿Imprescindible? NO. ¿Útil que te cagas? SI, sobre todo si no quieres engorrinar olla + batidora todos los santos dias.

Babycook de Beaba

Babycook de Beaba. La podéis encontrar en Amazon

 

Tema preocupante 2: El sueño

Nada que objetar. El universo nos ha premiado después de 4 meses de ruidos infernales que te daban ganas de arrancarte las orejas cada noche, con un morlaco que duerme doce horas del tirón.

¿Por qué? No lo sé. Eso si, mi hijo es un independentista. Le gusta dormir en su cuna espanzurrado porque si duerme en nuestra cama le molestamos y acabamos teniéndonos que ir marido y yo a dormir al cuarto de invitados.

Diego y yo yéndonos de casa cuando Morlac nos eche definitivamente

Diego y yo yéndonos de casa cuando Morlac nos eche definitivamente

 

Tema preocupante 3: El desarrollo

Mmmm, ¿Qué es desarrollarse? El pediatra nos pregunta cosas del tipo: “¿Juega con sus pies?, ¿rueda de un lado a otro?, ¿se sienta?”.

Y yo nunca sé qué contestarle porque mi hijo es un espíritu libre que no juega con sus pies (porque no llega, juega con sus rodillas) pero hace otras cosas que molan más como:

  • Hace el HULK: le dices “haz el forzudo” y aprieta los puños mientras grita UUUUUUUGGGGGGGG.
  • Si le dices que se tire un pedo, se lo tira. Esto es magia. Es capaz de controlar sus gases
  • Se intenta beber toda la cerveza/vino que hay a su alcance. Curiosamente no le pasa si le acercas un vaso de agua o de zumo
  • No tiene instinto de supervivencia. Se lanza al vacío aposta desde cualquier superficie en alto (¿Será porque vivimos en un piso 45?)
  • Va llamando a cualquier rubia de más de 1,60 que nos encontramos por la calle. A mi me hace el HULK, pero a las rubias les pone cara amorosa y les dice: “ti ti ti pi pi pi” con voz dulsesita dulsesita

No me digáis que no son habilidades mucho más interesantes que sentarte como cualquier persona normal y corriente…

Ana_v2

Mes 5 – Maternidad extrema

Hoy he vivido un día de maternidad extrema.

OJO SPOILER: En este post se habla de cacas. Lo digo para mi amiga Julia que la pobre lo pasa fatal cuando oye la palabra “pedo” o “mojón”.

Resulta que hoy defendía en la Complu los primeros resultados de mi tesis a primerita hora de la mañana. Como madre apañada y previsora me puse el despertador a las 7:30am porque tenía que estar allí a las 10:00am. En mi cabeza tenía tiempo de sobra para ducharme, desayunar y ponerme guapérrima a la par que pofesional mientras Misifú dormía. Después le despertaría amorosa, le daría su bibe entre besos y abrazos y le pondría monísimo para llevárselo a la abuela (estamos de vacas en Madrid) para que presumiera de nieto en su despacho.

Pero no.

Esto fue lo que pasó:

7:30am. Suena el despertador. Jodeeeeeeeeeeeer. Al muy jodío le ha dao por tomar el biberón a las 6:00 después de levatarse a las 2am, las 3:30am y las 5am. Bueeeeeeno, no pasa nada. Mentalidad positiva. Me tomaré un té antes de la presentación y me espabilo un poco. Total, si no se necesita dormir pa vivir ¿no?.

Yo después de mi presentación en un rinconcito muy cómodo de la Complu

Yo después de mi presentación en un rinconcito muy cómodo de la Complu

8:00am. ¿Por qué no sale agua caliente? Bueno, no me da tiempo a esperar (jaksdjhaskjdhahd: dientes castañeteando al salir de la ducha).

Si. Estaba un poco fresquita. Pero ná. Tonificante

Si. Estaba un poco fresquita. Pero ná. Tonificante

8:30am. Desayuno sin sobresaltos viendo MHYV (no se porqué).

8:52am. Joer, voy a despertar al mochuelo porque a ver si no voy a llegar.

8:53am. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH. (Grito desgarrador de Morlac. Resulta que es un mega zeporro y se levanta todos los días a las 10. No le mola que le despierten).

9:01am. Snif snif, huelo a… ¿huele a caca?

9:05am. Pero pero peroooo, menuda mierda! pero si le llega hasta el sobaco!. Bueno, no pasa nada. Cojo las toallitas de las gordas, no las del Mercadona y manos a la obra. Con tranquilidad y paciencia esto está controlao.

9:06am. No, no, no. Morlac, no te reboces en el pañal. No, no, no, no des vueltas sobre ti mismo que estás manchando el cambiador. Bueno, no pasa nada. Le retendré como a un rehén en Irak, de manos y piernas y así no esparce más la caca por el cambiador.

9:07am. No, no, no. Se me ha escapao un pie. Mierda, noooo, no lo metas en el pañal. No, no, no, noooooo. Bueno no pasa nada, calma. Le limpiaré primero el pie y luego sigo. No. El otro pie también… pero si le cojo los pies no tengo manos para coger las toallitas… mmm…. venga le suelto un microsegundo, cojo la toallita y la sujeto con la boca.

9:08am. ¿DE VERDAD, CARIÑO, ERA HOY EL MOMENTO EN EL QUE TENÍAS QUE DESCUBRIR QUE TIENES PIES Y QUE PUEDES JUGAR CON ELLOS? Ahora tengo un bebé con caca en las manos, los pies, el culo, la espalda y el sobaco.

9:10am. Noooooo. He cogido la toallita equivocada con la bocaaaaaaaaaa. No está limpiaaaaaaaaaaaaaaaa! Puaaaag Puaaaaag Puaaaaaaaaaag. Bueno, no pasa nada. Es caca de mi hijo. Esto es orgánico y natural.

9:12am. ¿Qué es esto marrón que tengo en la blusa? Aaaaaaahhhh, que solo tengo una blusa apañá aquí para presentar. Joder, joder, joder.

Morlac en su salsa

Morlac en su salsa

Aquí ya entro en modo pánico total.

Al final tuve que meterme en la bañera con Morlac, salí de casa a las 9:45h, pasé por El Corte Inglés y me compré la primera camiseta que había.

Llegué diez minutos tarde a la presentación y el comité me miró mal. ¡Qué persona tan irresponsable! ¡Llegar tarde a su propia presentación! ¡Y encima vestida de sport/relajado, aquí se viene con blusa! (a ver cómo les explicas a los señores serios catedráticos el mojo-drama que has vivido en la última hora).

Ana_v2

Mes 4 – Yo antes molaba

Es oficial. Yo antes molaba y ahora he dejado de molar.

Antes iba siempre con tacones. Me encantaba y podía ir todo el día con ellos sin que me dolieran los pies (el truco es un par de callos como un par de soles que te sale cuando los usas mucho. Eso te sostiene que da gusto y ni sientes ni padeces). Y además me gastaba mi buena pasta en comprar zapatos buenos. Era como una droga, nunca tenía suficientes.

Ahora voy en chanclas.

Ahora voy hecha un cristo. Entre que mis ex-vaqueros ya no me los puedo poner ni en la oreja y que aquí las peluquerías cuestan un ojo de la cara, algún día me van a dar limosna por la calle (que oye, no me vendría nada mal para comprar pañales).

Y todo esto estaría fenomenal y no me importaría si fuera una de esas madres abnegadas y entregadas en cuerpo y alma a su vástago.

El otro día estábamos hablando de eso en el güasap de preñadas/madres-recién-estrenadas que tenemos. El caso es que he descubierto que las nuevas madres nos dividimos en dos grupos: las disfrutantes y las añorantes.

Las disfrutantes son aquellas que son tan y tan y tan felices por haber tenido un cachorro que ya pueden haber cogido 20 kilarros, no dormir, ni comer, ni tener tiempo para c***r que ellas están felices de la vida y encantadas con su nuevo status. Nunca pondrán una pega a la maternidad, dios las libre, porque es sacrilegio decir que tu vida antes del bebé molaba mogollón.

Luego estamos las añorantes, entre las que me incluyo, a las que nos parece que criar a un Morlaquen es harto difícil, a la par que gratificante, pero a las que sin poder evitarlo se nos pone una mirada nostálgica cuando nos acordamos de aquellas vacaciones en Ibiza con tus amigas, los baños con sales los viernes por la tarde y las copas de vino con langosta (o queso frito, según estés en Miami o en San Clemente).

Para saber si eres una añorante o una disfrutante hay un método infalible. Todos los días, durante un microsegundo, mientras estás limpiando una caca explosiva, oyendo un lloriqueo a las 3am o cambiando por tercera vez un bodi vomitao pasa por tu cabeza la pregunta “¿Quién coño me mandaría a mi?“. Si la respuesta es si, eres una añorante. Si por el contrario te estás escandalizando y/u ofendiendo al leer estas líneas, eres una disfrutante.

Y no es malo ser lo uno o lo otro, de hecho, ¡cómo molaría ser una disfrutante! peeeero lo que no vale es sentar cátedra con temas como por ejemplo… la lactancia.

Va, que vienen curvas. Vienen comentarios comprometidos, irreverentes y socialmente poco o nada aceptados:

NO ME GUSTA LA LACTANCIA.

Dar el pecho me aburre soberanamente. Y vosotras pensaréis “¡EGOÍSTA! ¡MALIGNA!, ¡ERES MU MALA!“. Pues no. Si fuera egoísta ya habría dejado de dar el pecho al pequeño Morlac, que ya tiene 4 meses y se vale darle biberones.

Otras dirán “Claro, esta ha tenido problemas de lactancia y por eso lo dice“. Otra vez Ja pa vosotras. Mi lactancia ha sido estupenda: el Cacahué se agarró fenomenal al pecho y no tuve ni media herida ni medio dolor. Incluso tuve que parar de darle el pecho en dos ocasiones y en una semana o así recuperé la leche otra vez. ¡Ja!. ¡10 puntos pa mi!.

Simplemente no me gusta. Cuando doy el pecho Morlac y yo pasamos muchismo calor los dos ahí arrepegaos, no sabes si está comiendo mucho o poco y él no parece tener ningún problema en comer un pechote, un biberón o comerse a dios por los pies porque el jodío come lo que le eches.

Luego hay otra teoría de estas lactanciosas que básicamente viene a decir que si no le das el pecho a tu hijo no te va a querer y te va a repudiar y como nunca vas a haber tenido un vínculo con él, te va a meter en el primer asilo que encuentre en cuanto te equivoques un día de portal. Esta teoría no tengo manera de corroborarla porque es muy pronto, pero tengo que decir que Morlac y yo nos lo pasamos pipa persiguiendo a los pajaricos en la calle, cocinando a ritmo de jazz, haciéndo yoga juntetes, mordiéndonos los michelines el uno al otro y mirándonos con cara de amor absoluto antes de dormirnos abrazadicos. Así que si me repudia seré yo la que me vaya con las orejas gachas y el hatillo al hombro.

Aún así, le sigo dando el pecho porque oye, mientras siga teniendo leche ¿por qué no?, aunque disfrutarlo, no lo disfruto (a no ser que estemos viendo una peli que nos gusta y entonces sí).

Hala, ya me podéis llamar maligna en los comentarios.

Ana_v2

 

 

PD: Ya sé lo que piensas. Que hoy no he metido fotos. Chica, que estoy de vacaciones. Un respiro

Mes 3 – El club de las madres chungas

Me encuentro al borde de la locura. A un pasito de bajarme al parque en pelota picada mientras canto “esta yegua no es mi vieja yegua gris, no es mi vieja yegua gris, no es mi vieja yegua gris” con una botella de bourbon en la mano (qué imagen más poética ¿verdad?).

La causa de mis desvaríos es que Marido ha vuelto a viajar entre semana. ¿Habéis probado alguna vez a estar veinticuatro horas al día, cinco días a la semana con un bebé? Día y noche. ¿Y con un bebé que hace ruiditos por las noches?. Acabas como la jaca de los títeres. El otro día sin ir más lejos me eché sin querer crema de afeitarse el bigote en el cepillo de dientes (en mi defensa diré que aquí los tubos pequeños de pasta de dientes y de afeitarse son muy parecidos), que podía haberme intoxicao de por vida y haberme quedao más pallá que pacá (si, más todavía).

Así te quedas si te comes la crema de depilar

Así te quedas si te comes la crema de depilar

Y encima, de tanto coger al Morlaco de mi hijo, que pesa casi 6 kilarros y medio con dos meses y tres semanas, me ha dado un jari en un brazo y se me caen las cosas de las manos, lo que me parece una incomodidad muy grande a la hora de cocinar y coger los mandos de la tele.

Con este percal, entenderéis que necesito algún desahogo en mi vida y como encontrar un amante bandido no lo veo factible (¿tu sabes qué lío irte a ligar con un bebé? No te da tiempo ni a ducharte como para pensar en depilarte. Además las bragas buenas, las elegantes, ya no me caben) he buscado consuelo en… mi amiga la rusa.

Cualquiera que me haya seguido pensará: “Ay, alma de cántaro. ¿Y no había otra para irte a arrejuntar?”. Pues mira no. Resulta que ahora que ha tenido ella a su niña, y somos las dos mamás, hemos fundado un club: el club de las madres chungas. Ella es más socia fundadora que yo porque en el club tenemos dos roles muy marcados: ella es la chunga, la madre alfa, y yo soy la pringada, la madre arrastrá.

¿Y por qué digo que ella es la chunga? porque tengo muchíiisimo que aprender de ella. Hace una gestión estupenda de su vida con el bebé.

Para empezar, ella ha decidido que por las noches no se va a quedar con la niña. Que su marido no la ve en todo el día, así que tiene que ser él el que la cuide por la noche. Que digo yo ¿cómo ha engañado esta mujer a su Dimitri para que el otro le haga caso y piense que cuidar por la noche de su lechona es “pasar tiempo de calidad con su hija” en vez de una putada muy gorda?. O una es mu lista mu lista o el otro es mu tonto mu tonto. Que en mi caso, ya puedo cantar a los cuatro vientos lo maravilloso que es mi marido y hacerle arroz negro los findes para que se quede dos noches a la semana con el niño. Si no, me como un mojón y duermo yo con él siete días con sus siete noches, sin piedad.

Otra cosa que me encanta de la chunga es que su marido antes de irse a trabajar, baja al supermercado, le compra la comida hecha y se la sube para que ella no tenga que cocinar ni preocuparse de bajar. VAMOSAVERPORDIOS, ¿qué ha hecho esa mujer para tener así de domao a su hombre? yo creo que tiene alguna técnica sexual rusa, ya le pediré que me diga el secreto. En mi caso, con el lío de venga pañal va, venga pañal viene, como casi todos los días sandwich de jamón yorrrllllk (¿veis Pekín Express?).

Yo poniendo en práctica los consejos sexuales de la rusa

Yo poniendo en práctica los consejos sexuales de la rusa

Pero ya el colmo de los colmos es que tiene dominao hasta al pediatra. Por cierto, que se ha cambiado al dr. Taxman, porque es un poco culo veo, y todo lo que yo tengo, ella se lo compra.

Resulta que la rusa le da biberones de agua a la niña, que tiene tres semanas. Dice que ella “siente que la niña tiene sed y que porqué no le va a dar”. El dr. Taxman le debió explicar muy amablemente que a los bebés tan pequeños no se les puede dar agua, que necesitan muchas vitaminas y con el agua se llenan y las vitaminas se diluyen (o lo que sea). Pues bien, mi amiga dijo que por su toto moreno que ella iba a seguir dándole agua a la niña. Cómo le pondría la cabeza al dr. Taxman, que el pobre hombre acabó dándole la razón y todos sabemos que el doctor es más de vodka que de agua. Eso demuestra el poder de persuasión que tiene la colega.

La conclusión con la que me quedo cada vez que paseamos es de que soy una pringui. Pero tan tan tan pringui que duermo todas las noches con Cacahué, le doy el pecho, me despierto cuando él se despierta, me hago la comida pa mi misma, juego con él, le llevo a clases de estimulación, voy andando al pediatra, me ducho en cinco minutos por si le oigo, le tengo en brazos mientras veo la tele, no le doy agua y nos reímos viendo vídeos del Youtube. ¿Y qué me da a cambio? noches toledanas y pedos del infierno.

Sin embargo ella duerme del tirón y está fresca como una lechuga, no limpia, no cocina, le da agua a su niña, hace que su marido falte al trabajo para que la lleve en coche al pediatra, cuando la niña llora la saca a la terraza y cierra la puerta (es una crack!) y no le ha comprado ni un solo vestido. La niña va siempre con un pañal y el mismo saco.

La jodía vive muy bien, pero eso sí, yo le gano por goleada a risas, sonrisas y abracitos amorosos de bebé. Que algo bueno tenía que tener la exclavitud.

Si me sonríes así, te como

Si me sonríes así, te como

Ana_v2

 

 

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Mami, mira, mira como canto. Baaaaaaaaaaaaaa bbaaaaaaaaaaaaaaa bababababa baaaaaaaaaaaaaa.

Mamiiiiiiiiiiiiii, mamiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, que cantooooooooooo: Laaaaaaaaaaaabaaaaaaaaaa bbaaaaaaaaaaaaaa