Mes 23 – Quién dijo miedo, mami

Hace mucho mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana, había una muchacha que tenía un blog.

Ella estaba embarazada, una embarazada muy cansina que vivía la vida a tope: se duchaba todos los días, se alimentaba de comida de verdad y no de sobras, hacía deporte (mogollón de deporte), salía por ahí a restaurantes e incluso se cortaba periódicamente las uñas de los pies… vamos, una vida de lujos.

Entonces un día tuvo un pollo rubio. Que comía. Y cagaba. Y dormía. Y lloraba.

Tuvimos nuestros más y nuestros menos, adaptándonos los unos a los otros y capeábamos el temporal como podíamos. La vida transcurría de forma más o menos tranquila en nuestra rutina diaria. Incluso escribía de vez en cuando en el blog contando mil y una tontunas.

Hasta que el pollo empezó a andar. Y empezó a hablar. Entonces perdió el “mojo”. Ya no hacía de reír con sus aventuras porque se le fundió el cerebro y el sentido del humor. Ya no tenía tiempo de escribir en su blog porque estaba muy ocupada corriendo detrás del mochuelo para que no se esnucara.

Yo creo que hay niños y niños. Están los niños tranquilos, que les das dos palos y juegan media hora. Tu máxima preocupación con esos niños es que 1) los palos sean suficientemente largos, para que sus pequeñas manitas prénsiles puedan agarrarlos bien, y así garantizar el desarrollo de su psicomotricidad fina y fomentar su creatividad y 2) que el pan de espelta que le das de comer no se te queme en el horno mientras mueres de amor viendo a tu hijo jugar con los palos.

Luego está mi hijo, que por razones de supervivencia (suya y de otros niños) no se le puede dejar un palo en la mano ni de culo. Podría enumerar una lista de 23 actividades peligrosas que he visto hacer a Pollo con un palo como intentar tirarse del tobogán de cabeza con el palo pegado a un ojo o intentar meterle en la cinturilla del pantalón el dichoso palo a otro niño (pero qué puñetas querría hacer???).

Podríamos decir que mi hijo es más de los que come salchichas campofrío, juega con el iPad y está a un tris de que le compre una correa de esas como a los perros, que yo, ignorante de mi, veía a los padres que llevaban así a sus hijos y pensaba “míralos, esto está fatal, llevar ahí al pobre niño atao como si fuera un animal. Qué poca vergüenza”. Ja. Ja. Ja. Pues mira tú por dónde que ahora no me parece tan mala idea.

El otro día en el chat de madres, una amiga enseñaba como su marido y su hijo de la misma edad que Pollo preparaban la cena y estaban cortando tranquilamente sus verduritas. Dios del amor hermoso! Resulta que hay niños que pueden estar cerca de un cuchillo sin que se les ocurra cogerlo y pinchar cosas, así, indiscriminadamente. Si llega a ser mi hijo recreamos la matanza de Texas en la cocina de mi casa. Que luego no veas tu qué follón para limpiarlo todo de sangre. Que se va muy mal de la ropa.

Otra de las cosas que es harto complicado es realizar actividades cotidianas normales como puede ser ducharse o poner una lavadora. por lo visto es una queja común en todas las madres, porque claro, mientras tú pones las bragas a lavar, va tu hijo, te abre un cajón y te saca la ropa.

En mi casa la cosa va así:

Yo.- “Cariño, voy a poner una lavadora. Te quedas aquí tranquilito leyendo tu libro y jugando con tus puzzles”

Pollo.- “Shiii mama” (Ahora solo dice “Shiii mama” , “All right!” y “Dame maíz”).

Yo.- Me voy con la mosca detrás de la oreja porque ha sido demasiado fácil alejarme

Silencio

Más silencio

Yo.- “Aquí está pasando algo fijo”

Y efectivamente. Cuando vuelvo a la habitación me encuentro que ha hecho una torre con sus bloques gigantes en el pollete de la ventana, ha trepado por ella y está el niño a unos dos metros del suelo sobre una mierda-estructura endeble mientras intenta abrir la ventana del cuarto, cosa que da mucho miedo porque vivo en un rascacielos.

Niño aquí subido. Todo muy normal
Recreación de los hechos. Niño aquí subido. Todo muy normal

Cuando tú ves eso, primero, te da un microinfarto. Después cuando te repones, una de dos: o corres para coger al vuelo al mochuelo o bien, como hice yo, te vas acercando muuuy despacio, como si hubieras visto a un gorila en Tanzania mientras caminas sola por la selva. Y le vas hablando leeentamente: “ma ma te va a co ger. No te mu e vas”. Así evitas que la hostia caída sea mayor. Porque cuando asustas a un animal se descontrola.

Así que como quiero seguir teniendo niño he optado por no dejarlo solo, porque el primer deber de un padre no es educarlo, el primer deber es mantener a su mochuelo con vida.

Muchos de vosotros pensaréis “Esta muchacha, qué exagerada. Si aplicara el método [cualquier método de esos modernos de ahora que van muy bien para los niños que se entretienen con palos] seguro que no tendría un hijo maleducao”.

Pero es que ese no es el problema. Mi hijo no es un maleducao. Dice “plis”, “thank you”, es cariñoso, te partes con él, es de un espabilao que da miedo y es obediente, hace caso de lo que le dices. El problema es que él tiene que experimentarlo todo y por lo que sea, parece que ni conoce lo que es el miedo ni el jodío tiene filtro.

Tengo que empezar a asumir que de mayor va a ser alimentador de tiburones, domador de tigres, desactivador de explosivos o como el señor ese que se dedica a andar por una cuerda de un edificio a otro sin red, ni arnés, ni nada. Que ahora que lo pienso, tampoco está tan mal. Por lo menos así se hace famoso y nos saca de pobres.

Mira mamá! Sin manos!
Mira mamá! Sin manos!

Ana_v2

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Mes 11 – El pollo gourmet

Estoy metida en un buen lio.

Todo empezó hace algunos meses, cuando el mochuelo empezó a comer comida de persona normal, y no alpiste. Por aquel entonces no sabía lo que se me venía encima y pensaba, ignorante de mi, que eso de alimentar a un pseudo-bebé de 6 meses iba a ser pan comido (nunca mejor dicho).

Así que nos plantamos una vez más en la consulta del Dr. Taxman y le preguntamos sobre la alimentación:

Yo.- Hola Dr. Taxman. Mire, el niño ya tiene seis meses, que digo yo, por lo que veo y por lo que oigo por ahí, que ya habrá que ir dándole cereales y frutas y esas cosas

Dr. Taxman .- Si

Yo.- ¿Si que?

Dr. Taxman .- Que le puedes empezar a dar comida

Yo.- Vale, pero… ¿dónde está esa hojita guay que tienen todas mis amigas en España en la que con una precisión milimetral te dice que tienes que darle 200 ml. de papilla de frutas cada día a la hora de merendar, y que no le des huevo hasta los 10 meses y sólo yema?

Dr. Taxman .-  No sé de qué me hablas. Dale lo que quieras

Yo.- ¿Lo que quiera? ¿Y si le pongo un chuletón? ¿Y si le hago unas lentejas estofadas?

Dr. Taxman.- Mira, si a mis pacientes indios les digo que su bebé no puede comer lentejas me queman la consulta

Si. Ese es mi pediatra (que me encanta por cierto), el pediatra torero.

Al salir de la consulta me di cuenta de que tenía dos opciones: O le pedía a mis amigas alguna de esas hojas mágicas dónde te explican todo fenomenal, punto por punto, o le hacía caso al hombre y empezaba a experimentar con el pollo cual rata de laboratorio. Y como una siempre ha sido de naturaleza caguetosa, me hice con todas las hojitas maravillosas esas en dónde te explicaban con pelos y señales cómo alimentar a un bebé para poner en práctica el modo alimentación made in Spain.

Empezamos como todo el mundo: Cereales, 2 cacitos por la noche, fruta para merendar, puré de verduras para comer,… lo típico.

Una noche, la noche de marras, estaba cenando sentada en el sofá con el pollo en brazos mientras veía Jane the Virgin. Yo siempre he sido muy cocinillas, pero desde que tengo al mochuelo, no me da la vida para cocinar, así que me estaba zampando un sushi. Pero de esos gordacos, rebozados, con gamba y cangrejo y bien de salsa de soja.

De repente miré a Dani sospechando… mmm ¿Con qué está jugando el niñooooo?? Pues si, ahí estaba mi hijo, con medio sushi en la boca relamiéndose y chupando el otro medio que llevaba en la mano. Me quedé muerta. ¡Traidor! ¡¡¡Sólo vienen ocho trozos y te has comido uno!!!

En ese momento, presa de un ataque de madre primeriza, dudé si llevarlo al médico o no. Claro, no es normal que un bebé de 7 meses coma sushi y, para más inri, llore como un gorrino si no le dejas comer más… Pero me contuve y nos quedamos en casa. Como era por la noche me pasé tooooda la noche en vela mirándole los bracitos por si le habían salido ronchas y le salía alguna alergia mientras dormía.

Dani a punto de atacar su fajita
Dani a punto de atacar su fajita

A la mañana siguiente el niño estaba más fresco que una lechuga, lo cual me hizo reflexionar… ¿Qué pasaría si me paso por el forro las hojas de alimentación y experimento con el mochuelo a lo loco?.

A partir de ese momento empezó la fiesta. La fiesta del gordopilismo.

Ayy maaaama, dame pan
Ayy maaaama, dame pan

Tengo un bebé que desde los 7/8 meses come pizza, fajitas, sandwiches, hamburguesa, carne, pescado, tortitas, todo, todo todo.

El sumum llegó el sábado pasado cuando compré unos solomillos de ternera y les eché un chorrito de aceite de trufa. Dani lo miró, lo olió, lo probó. Juro y perjuro que se debió comer como 100 gr de solomillo con trufa blanca. Ole ahí.

Pizza pa mi
Pizza pa mi

Ya lo dije el otro día. No tengo muy claro si lo estoy haciendo muy bien o si estoy firmando mi ruina culinaria, estando abocada a la exclavitud de hacerle comidas gourmet a este pollo exquisito que me ha salido.

Mujer exclavizada que se tiene que hacer los panes y las hamburguesas a mano para que su hijo no la eche de casa
Mujer exclavizada que se tiene que hacer los panes y las hamburguesas a mano para que su hijo no la eche de casa

Ahora el jodío no quiere la carne si no es con un trocito de trufa (que para el que no lo sepa vale 3$ el gramo), los espaguettis con tomate casero, el pescado rebozado con finas tiras de limón confitado y por supuesto, el sushi fresco, por favor.

Ana_v2

Mes 10 – El azote oriental

Hola, ya hemos vuelto oficialmente de las “vacaciones”. Pongo “vacaciones” entre comillas, por poner algo porque para mi estar de vacaciones es irte a una playa exótica a tocarte el potorro. En vez de eso, los que vivimos fuera nos vamos de vacaciones a casa. Volvemos como el turrón y cuando se pasa todo el maremagnum de visitas, idas y venidas y comidas familiares, te vuelves a tu casa real preguntándote porqué estás más cansada que cuando te fuiste y que dónde quedaron aquellos días recorriendo Vietnam, Camboya, Tailandia, París o Berlín.

Yo en algún lugar exótico del mundo mundial
Yo de vacaciones en algún lugar exótico del mundo mundial (encuentra a Wally)

 

Yo cuando voy de vacaciones a casa
Yo cuando voy de vacaciones a casa

Ahora ya hemos vuelto a nuestra rutina (gracias a dios, porque el pollo estaba asalvajao perdido y no había quien se hiciera con él después de pernoctar en tres casas distintas, con treinta personas rulándoselo de brazo en brazo).

La vuelta a casa ha traido varias novedades novedosas que os paso a contar:

Lo primero, y más gordo, es que nos tenemos que mudar. Después de dos años en nuestra casa preciosa, con las mejores vistas de Chicago, y que nos salió tirada de precio porqueyoqueseporqué, resulta que nos van a construir la tercera torre más alta de Estados Unidos justo debajo del salón. Pero vamos, que si pudiera sacar la mano por la ventana, la podría tocar.

Nos toca renovar el contrato justo cuando empieza la construcción, así que hemos decidido que no tiene sentido quedarnos aquí a ver cómo pollo y yo salimos locos por el ruidaco.

Con este percal, una que es muy apañada pensó: “oye, pues voy a enterarme a ver qué es eso del wallapop, y vendo alguna cosilla de bebé que me sobra, y así me lo quito de encima y de paso me saco un dinerico, para alimentar al niño, que nos come como una lima (eso da para otro post)”.

Y dicho y hecho. Esa misma tarde me instalé la aplicación y puse a la venta el Mamaroo, una hamaca de bebé futurista y molona, a la par que mostrencosa, que me ocupaba medio salón. El precio original del invento eran 300$ (na, una baratija) y yo,negocianta nata, lo puse en 99’90$ (ahí haciendo el lio mental a los compradores. Juas juas juas, soy maligna).

Recibí algunas ofertas hasta que llegó EL MENSAJE DEL AZOTE ORIENTAL.

El chino de Wallapop
El chino de Wallapop

Yo estaba loca de contenta porque el azote oriental parecía más que dispuesto a comprarme el cacharro. Primero empezaron los mensajes agradables: que si cómo funciona, que si los botones están bien, que si está limpio,… lo normal cuando quieres vender algo por internete.

Después de dos horas de paciencia infinita asegurándole que todo estaba bien, me pidió vídeos del aparatejo, para comprobar si “el motor hacía mucho ruido” porque el hombre estaba preocupado por si la hamaca despertaba a su bebé mientras soñaba con pandas. Así que la menda lerenda se pudo a grabar videos del cacharro mientras, con voz de teletienda, iba explicando sus virtudes.

Pero el azote oriental nunca estaba satisfecho, quería más vídeos y me enseñaba fotos de Mamaroos fakes diciéndome que esos estaban por 40$, que era una carera, que si tal que si cual.

A estas alturas de la tarde y después de 932 mensajes de Whastapp, el azote me tenía hasta las pelotas muy cansada, pero había decidido que ya que habíamos empezado la conversación yo vendía el cacharro a ese hombre como me llamaba Ana Rus… y no estaba equivocada. Quedé con él a última hora de la noche en mi portal (llamadme parda, pero me daba miedo quedar con un chino cansino por si me descuartizaba o me secuestraba o me violaba. Mmmmm, puede que la Rusa me esté pegando las chotunas). Y allí que apareció el azote: un chino de metro cuarenta gordopilo como él solo, que no cruzó ni una palabra conmigo. Prácticamente me quitó el cacharro de las manos y se piró en su Mercedacos.

Yo, que soy educada por naturaleza, me despedí diciendo: “Adios, azote oriental, si tienes cualquier problema no dudes en llamarme”. Y me subí tan feliz a mi apartamento con 90$ en la mano y una sensación de triunfo total (aparte de mucho alivio porque ya no tenía que volver a cruzar más mensajes con el chino chalado). Ainsss, no sabía lo equivocada que estaba:

2 minutos 15 segundos después de llegar a mi apartamento: bip bip:

Azote.- Me has engañado. Hay una pieza que está un poco suelta

Yo.- ¿Perdona?

Azote.- Mira. (Me manda una foto en la que el móvil del cacharro está un peliiiiiiiiiiin suelto)

Yo.- Pues mira, no me había dado ni cuenta. Ya lo siento

Azote.- Esto puede caérsele en la cara al bebé y desfigurarlo!!!

Yo.- (riéndome por lo bajini) Pues mira, yo lo llevo usando 6 meses y no he tenido ningún problema. Nunca, nunca se le ha caído en la cara a mi bebé, pero si no estás contento voy ahora mismo a recogerlo y te devuelvo el dinero

Azote.- Has atentado a mi honor, engañándome

Yo.- Hombre, azote, te he dicho que no me he dado cuenta, pero insisto. Voy ahora mismo a recogerlo y te devuelvo tu dinero porque me estás tocando las pelotas y a mi esto no me compensa por 90$ jadhljasdhsd

Azote.-  No te lo doy

Yo.- ¿Perdona?. No, no, no me has entendido, que me lo llevo y punto. Ahora soy yo la que no te lo quiere vender

Azote.- No. Quiero que me devuelvas 10$

Yo.- Que no, que ahora no quiero vendértelo. Que voy a tu casa y me lo llevo

Azote.- No sabes dónde vivo y no te lo voy a dar, pero quiero que me devuelvas 10$

A todo esto eran las 8 de la noche y había quedado a cenar. El chino me estaba tocando la moral de una manera supina, así que al final hice un pacto con él: le devolvía 10$ pero nunca, nunca, nunca más iba a volver a saber de él, ni me iba a escribir, e iba a borrar mi teléfono. Además le daría los 10$ por paypal para no verle el careto de chino feo y gordopilo nunca más.

La conclusión que he sacado de todo esto es: 1) no hagas negocios con orientales porque son cansinos y 2) ojalá hubiera podido ir a recogerlo. Tenía un plan: coger le cacharro, devolverle el dinero y ponerme a pegarle golpes al Mamaroo hasta destrozarlo delante de él. Juas, juas, juas, me imaginaba a mi mismo rollo Thor, to loca y acabando mi numerito con una frase lapidaria: “Cuando quieras, vuelves”.

Ana_v2

Mes 8 – El regalado

Hace una semana fue el cumplemes del pollo: 8 mesezacos ya. ¡Madre mía! ¡Si parece que fue ayer cuando os contaba lo de las clases con la mujhombre. Y ahora míranos, metiendo los dedicos en todos los agujeros que pillamos y dando mordiscos al sushi de su madre en cuanto me doy la vuelta (mmm ¿debería llevarle al hospital cuando hace eso? pone cara de feliz y grita “ehhhh” después de comer makis).

Esta semana he estado reflexionando. Resulta que en el chat de supermadres que tenemos he leído comentarios del tipo: “Estoy muy estresada, porque vienen mis suegros a ver al bebé” o “no sé cómo hacer para que la gente no toque al bebé“. Ostras. Revelación. Resulta que no van a ser normales mis deseos de dejar al niño con algún vecino desconocido.

Nosotros que estamos tan faltos de cariño, que hasta bajamos al Marianos (el super) a ver si con un poco de suerte alguien nos roza en un pasillo estrecho.

Resulta que la gente normal se estresa porque tienen visita y porque se supone que un mochuelo tiene que estar con sus padres. Sin embargo, yo me paso el día solipandi con el cacahué y más de una vez se me ha pasado por la cabeza la idea de llamar a la puerta de mis vecinos gordacos de al lado y dejárselo dos horillas. Si total, yo que soy muy vieja’l visillo me he dado cuenta de que no trabajan porque siempre están en el gimnasio o en el spa Si sólo son dos horillas de ná mientras me corto las uñas de los pies, que me van a confundir con un águila imperial.

También he tenido deseos de llamar a su puerta y decirles que he tenido una emergencia y que me tengo que ir corriendo, que si me lo pueden cuidar, y en realidad quedarme en casa viendo series y comiendo chips ahoy y palomitas de caramelo (que es lo que se come aquí). No soy tonta, me pondría los cascos para que no me oyeran.

Una segunda opción que barajo es dejárselo a la china de la ventana. Sé que ella lo cuidaría como si fuera su nieto porque somos super amigas.

La china de la ventana es una mujer que hay (literalmente) detrás de una ventana en el sótano de mi edificio. Es la que recoge los paquetes y cose los bajos de los pantalones. Es como mi segunda madre aquí porque me dice cosas como “tu tener ojeras negras. Ir a dormir” o “tu gorda. Antes de embarazo tu más delgada”. Hay días de invierno que si hace mucho frío me bajo a ver a la china de la ventana para que me cuente novedades: cuántos paquetes le han llegado hoy, quién se muda, quién ha pedido cosas al sexshop y esas cosas que se hablan con las chinas de las ventanas. Esa es una buena candidata a quedarse un rato con Danieluski porque con lo bacín* que es, estaría encantado.

Hola china de la ventana. Muy bien, china de la ventana. Te dejo aquí a Dani, china de la ventana. Adios, china de la ventana
Hola china de la ventana. Muy bien, china de la ventana. Te dejo aquí a Dani, china de la ventana. Adios, china de la ventana

A la rusa la he descartado como cuidadora eventual porque nuestra relación está algo tensa. Hoy tenía que venir a tomar café a mi casa y le cancelé el plan porque Diego está muy constipao. Reproduzco la conversación:

Ana: -. Oye Rusa, mejor que no vengáis hoy porque Diego está malo. Tiene mocos, tos, fiebre y le tengo durmiendo en el otro cuarto y no le dejo que se junte con nosotros. Parece un leproso.

Rusa: -. Dios mio, dios mio, dios mio, dios mio. ¿PERO CÓMO HA COGIDO LA LEPRA?

Ana: -. No, no, que era un decir, que no tiene lepra.

Rusa: -. ¿Pero tiene lepra o no tiene lepra?

Ana: -. No, no, no tiene lepra, era una broma.

Rusa: -. ¿Una broma? ¿Haces bromas con la lepra?

Ana: -. No, era un decir. No tiene lepra.

Rusa: -. No tiene gracia

Y ya no me ha vuelto a contestar a los mensajes.

Diego visto por la Rusa
Diego visto por la Rusa

Ya verás la cara de la la china de la ventana cuando se encuentre un “paquete sorpresa” en forma de cacahuete mañana por la mañana…

Ana_v2

*Bacín: Dícese de aquella persona cotilla, catacaldos y metomentodo

Mes 7 – Mi marido dice

Mi marido me ha dicho esta mañana: “Cariño, estás muy estresada”. Ja Ja Ja. Me descojono.

Yo en mis dentros he pensado que menos mal que solo estoy estresada, porque podría estar muchísimo peor. Podría estar persiguiendo gatetes por el parque o bailando en bolas en el supermercado y la gente diría: “Mira, esa es la chica del 45, la que te he contado. Si, esa que vive sola con un bebé que llora, esa, esa. Pobrecita, pero mira, mira que bien baila”.

Resulta que hace 4 semanas me puse mala. Y justo hace 4 semanas Dani empezó a llorar. Mucho. Todo el rato. Os hago un resumen de mi semana:

SEMANA LLORO

Lo primero que hice fue llevarle al médico y por supuesto, desde el momento en el que entramos por la puerta, el muy camelador asqueroso empezó a hacer monerías y caricias al Dr. Taxman. Yo mientras le miraba con cara de: “Tú, niño del demonio. Esta me la vas a pagar. Me debes tres dibujos de colgar en la nevera y dos collares de macarrones por esto”.

Con semejante panorama, os podéis imaginar lo que nos ha dicho el médico: que al niño no le pasa nada de nada. Y me volví a mi casa con cara de gilipollas mientras miraba de reojo al retoño, que me hacía pedorretas mientras le montaba en el coche. Y ¿sabéis lo que pasó después? Pues eso, que según entramos por la puerta de casa volvió el llanto infernal. Para callarle le di lo primero que pillé: los mandos de la tele y los juegos de la xbox, que sé que le gustan. Y mientras miraba como rechupaba las cajas, que tienen más mierda que un palomar después de tres mudanzas, reflexioné que hay mogollón de cosas que hago fatal y aún así las sigo haciendo porque no me da la vida para estar en todo.

Así que señoras, sacúdanse el sentimiento de culpa, porque yo me confieso:

  • Confieso que dejo a Morlac jugar con cosas peligrosas, como la cuerda de las cortinas. Ayer mismo estaba bajando la cuna un agujero y mientras sujetaba con mis pies el somier y apretaba tornillos con las dos manos, me asomé a ver qué estaba haciendo el pollo porque estaba muy calladico. Así le encontré y le dejé seguir (la otra opción era soltar la cuna y selpultarme un pie).
Mama, no mires que estoy ocupado comiéndome cositas pequeñas
Mama, no mires que estoy ocupado comiéndome cositas pequeñas
  • Confieso que he dormido en sábanas meadas. Va venga, que levante la mano la que no haya dicho “esta tarde cambio las sábanas” después de un chorro-pis y se ha acordado del pastel cuando estaba muy agustete metida ya en la cama.
  • Confieso que he sacado al pollo a la calle en pijama alguna vez, si tenía prisa y el pijama era apañao.
  • Confieso que me he vuelto una cochina desde que tengo un polluelo. Yo antes era una señora de mi casa, que cocinaba lentejas todas las semanas y que pedía para reyes una olla express. Ahora vivo a base de sushi y rollitos de gamba del super de abajo. Si alguno tenéis curiosidad por ver mis cenas, os sugiero que me sigáis en Instagram. Abstenerse la gente que no le gusta ver fotos de comidas guarreras, food lovers y amantes de la comida sana.
  • Confieso que a veces me hago la sorda para que vaya marido a atender al mochuelo. Juis juis juis, soy super malvada.

Y hago mil cosas más chungas, pero no las quiero contar aquí por si alguno llamáis a los servicios sociales. No me quiero arriesgar.

En mi defensa, tengo que decir que me puse mala hace 4 semanas y por llevar este ritmo de vida tan relajado (ironía, ironía) no me he recuperado todavía. Incluso me he puesto un poco peor.

Ayer mismo subí del gimnasio y cuando estaba en la ducha me empecé a marear mucho mucho. Como estaba sola y me daba miedo caerme, salí a cuatro patas de la bañera y me vestí en el suelo peeero, me quedé ahí tirada.

Cada vez que levantaba la cabeza me mareaba mucho mucho mucho, pero si me quedaba tumbada boca arriba, me encontraba bien. Y de repente sonó el timbre. Tenía un problema gordo: Dani y la nanny estaban en la puerta y tenía que abrirles, pero no me podía levantar porque todo me daba vueltas y me caía.

Así que decidí ir reptando boca arriba mientras gritaba: “Voy, que estoy mareadaaaaaa, que no me levantooooo”

"Voyyyyyyy, que estoy mareadaaaaaaaaaaa. Estoy yendoooooooooo"
“Voyyyyyyy, que estoy mareadaaaaaaaaaaa. Estoy yendoooooooooo”

A la pobre nanny casi le da un infarto cuando me vio así y llamamos al médico.

Vino un señor de unos 50 años con mucho bótox y mazao. Como uno de HMYV venido a menos y viejuno, que me palpó las piernas y me dijo “You look, amaaaaazing” (“Te veo muuuuy bien”) y me dijo que tenía vértigos porque se me habían ido los mocos a los oídos.

Me dio unas pastillitas y por lo menos me pude levantar.

En fin, ¿estresada yo? ¿de qué? Menuda tontería.

Ana_v2

 

 

Corremos para ayudar

Hola a todos. Hoy en vez de contaros una tontuna me pongo seria.

El domingo Dani y yo corremos una carrera para ayudar a familias de niños con problemas. Corremos apoyando a dos asociaciones: Little City, que trabaja e investiga el autismo en niños, y Ronald McDonald House Charities, que ayuda a familias que necesitan comida y alojamiento y que tienen niños enfermos.

En nuestro caso, decidimos donar una cantidad de dinero a esta asociación porque nos ayudó cuando Dani estuvo en el hospital.

A los tres días de nacer Dani se puso malito: no quería comer, se le hinchó mucho la tripa, estaba muy decaído,… así que los médicos decidieron ingresarle en la UCI neonatal. Os podéis imaginar el disgusto… recién parida, agotada física y emocionalmente, tu bebé lleno de cables y tú lo único que quieres es achucharle… Afortunadamente todo fue un susto y al final no le pasaba nada, simplemente tenía muchos muchos gases y el estómago muy hinchado, pero el mal rato que pasamos no nos lo quita nadie.

La Asociación Ronald McDonald nos ayudó mucho. Nos dejaron una habitación dentro del hospital para que pudiéramos dormir allí mismo y ducharnos sin tener que irnos a casa (nos turnábamos para estar con Dani porque sólo podía estar uno de nosotros con él por las noches). Además, nos visitaba un psicólogo y un asistente social para ver cómo estábamos. Sobre todo, estaban preocupados por mi, porque no me había dado tiempo a recuperarme del parto tan horroroso que tuve.

Su labor fue estupenda. Nosotros tuvimos suerte porque al final sólo fue un susto, pero pudimos ver y vivir muy de cerca el trabajo que hacen con los padres de los niños que están enfermos. Salimos del hospital teniendo muy claro que teníamos que ayudarles de alguna manera.

Y por fin se ha presentado la oportunidad: organizan una carrera con fines benéficos en la que los beneficios van para la asociación que elijas. Nosotros hemos donado a las dos asociaciones que os he comentado al principio, pero he abierto una página en la que se pueden hacer donaciones directamente a la asociación Ronald McDonald. Me he marcado un límite de 100€, que creo que es bastante asequible, así que cualquier aportación es bienvenida. Se pueden donar 3€, 5€, 10€,… lo que cada uno considere. Con un pequeño esfuerzo se puede ayudar mucho mucho mucho…

ATENCIÓN: Los que habéis entrado a donar habéis visto que hay una donación mia de 3$. Sólo quería que supiérais que ese pago es para probar la plataforma. Nuestra donación la hicimos en el momento de registrarnos en la carrera. No soy tan cutre de pedir participación habiendo donado yo 3$.

¡Animaos y ayudadnos a ayudar!

Pincha aquí para hacer tu aportación

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Mes 6 – DECÁLOGO DE CRIANZA DE LA NO CRIANZA

Bua, si me descuido se me pasa un mes y se me junta este post con el del mes 7. ¿Te imaginas qué follón? Tener que escribir dos post el mismo día,… Así que me he dicho pues voy a actualizar el blogs, aunque lleve un retraso del carajo con unas diapos que tengo que hacer (un saludo para Balta!) tardo solo un momentito en contar cualquier tontuna.

Noto mucha tensión entre las madres modernas de hoy en día.

Que si mi teta es mejor que la tuya, que si yo porteo, tu porteas, el portea, que baby-led-comopalosdezanahoria es mejor que los purés…

El caso es que a mi me da corte opinar porque yo estoy haciendo justo lo contrario de lo que están haciendo todas y a la vez todo lo que hacen todas. Vamos, que en cuanto a la maternidad soy anárquica total y hago lo que me va surgiendo, libremente, así sin filtro, ni pies ni cabeza. No he leído ningún libro de cómo criar bebés, ni veo vídeos de pediatras, ni leo folletos. No sigo ningún método de crianza. Ni viejuno, ni última moda trending topic. No estoy ni a favor ni en contra de cogerlo en brazos, de no cogerlo, del colecho, del duerme en tu cuna, de teta a tope, de nada de teta.

Vamos, que me da todo un poco igual. Aquí mi amigo Misifú (nótese que llamo a mi hijo por cualquier nombre indiscriminadamente) come que se las pela, duerme como una marmota y se porta que da gusto, así que me deja experimentar con él todo lo que a mi me de la gana. Yo me huelo que esto es una cosa de suerte, y que va mucho en el carácter del niño, pero por si acaso voy a contaros mi…

DECÁLOGO DE CRIANZA DE LA NO CRIANZA

Tema preocupante 1: La comida

Super Cachuete dejó la teta cuando tenía 5 meses y medio, sobre todo porque me dejó más seca que la mojama.

Por razones misteriosas mi leche no le sentaba bien y tenía muchos pedos del infierno que se le atravesaban, así que el pediatra que le da al drinking me dijo que hiciera una dieta estricta sin lácteos. La dieta le fue genial a Cacahué, pero yo casi muero cuando a los 3 meses de no tomar leche, ni queso, ni yogures, ni derivados me empezaron a doler los huesos. Llegué a tal punto de no poder levantarme del sofá o de la cama porque se me doblaban solos los tobillos (flipa).

¿Y todo esto por qué? Pues porque el Dr. Taxman miraba mucho por la salud del cachorro pero muy poco por el de la madre y se le olvidó decirme que una dieta de este tipo debe ir acompañada de suplementos de calcio, vitamina D y hierro. No os quiero ni contar el verano que me he pasado haciendo como que tenía fuerza cuando en realidad estaba pa chopped (pero chopped del malo, de ese que tenía la cara de Mickey).

¿Soy maligna por no seguir dando el pecho? Pues hombre, yo diría que no. Nuestro pequeñuto toma biberón con leche de fórmula (el anti cristo según algunas madres) y también come de todo. Pero cuando digo de todo, es de todo. No seguimos ni el método tradicional de purés, ni el baby-led-comepalosdezanahoria.

Nuestro pediatra no nos ha dado ninguna recomendación de alimentación. Según él, un bebé de 7 meses puede comer prácticamente de todo. Así que con estas instrucciones tan explícitas hemos empezado a hacer nuestras combinaciones místicas para darle de comer, con un éxito tan rotundo, que el amigo come desde aguacates enteros con la mano, hasta pan de ayer revenío, pasando por los purés de toda la vida con la carne que tengan de oferta en la carnicería. De hecho lo que nos preocupa es que está tirando a gordopilo y vamos a tener que pararle para no acabar con una foca-monje de niño

Dani y yo haciéndonos arrumacos en el sofá (yo también estoy estuoenda como podéis ver)
Dani y yo haciéndonos arrumacos en el sofá (yo también estoy estupenda como podéis ver)

Por cierto, para las puristas del baby led weaning no, pero para el resto de las mortales que disfrutamos viendo como los polluelos comen puré de patata de toa la vida, os recomiendo esta máquina chulísima que me he comprao. Cuece, tritura y descongela todo en uno sin ensuciar nada. ¿Imprescindible? NO. ¿Útil que te cagas? SI, sobre todo si no quieres engorrinar olla + batidora todos los santos dias.

Babycook de Beaba
Babycook de Beaba. La podéis encontrar en Amazon

 

Tema preocupante 2: El sueño

Nada que objetar. El universo nos ha premiado después de 4 meses de ruidos infernales que te daban ganas de arrancarte las orejas cada noche, con un morlaco que duerme doce horas del tirón.

¿Por qué? No lo sé. Eso si, mi hijo es un independentista. Le gusta dormir en su cuna espanzurrado porque si duerme en nuestra cama le molestamos y acabamos teniéndonos que ir marido y yo a dormir al cuarto de invitados.

Diego y yo yéndonos de casa cuando Morlac nos eche definitivamente
Diego y yo yéndonos de casa cuando Morlac nos eche definitivamente

 

Tema preocupante 3: El desarrollo

Mmmm, ¿Qué es desarrollarse? El pediatra nos pregunta cosas del tipo: “¿Juega con sus pies?, ¿rueda de un lado a otro?, ¿se sienta?”.

Y yo nunca sé qué contestarle porque mi hijo es un espíritu libre que no juega con sus pies (porque no llega, juega con sus rodillas) pero hace otras cosas que molan más como:

  • Hace el HULK: le dices “haz el forzudo” y aprieta los puños mientras grita UUUUUUUGGGGGGGG.
  • Si le dices que se tire un pedo, se lo tira. Esto es magia. Es capaz de controlar sus gases
  • Se intenta beber toda la cerveza/vino que hay a su alcance. Curiosamente no le pasa si le acercas un vaso de agua o de zumo
  • No tiene instinto de supervivencia. Se lanza al vacío aposta desde cualquier superficie en alto (¿Será porque vivimos en un piso 45?)
  • Va llamando a cualquier rubia de más de 1,60 que nos encontramos por la calle. A mi me hace el HULK, pero a las rubias les pone cara amorosa y les dice: “ti ti ti pi pi pi” con voz dulsesita dulsesita

No me digáis que no son habilidades mucho más interesantes que sentarte como cualquier persona normal y corriente…

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